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ENTREVISTAS

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El Perrodiablo

Walter Lezcano
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Parte de la escena indie de La Plata pero con un sonido duro que camina por otros carriles, El Perrodiablo se destaca por su sonido descarnado, violento y, sobre todo, por sus recitales incendiarios y caóticos. En el 2012 sacaron uno de los mejores discos de la temporada rockera nacional: El Espíritu. Este tercer álbum les dio una visibilidad en los medios que ya se venía asomando en el boca en boca desde hacía un tiempo. Nos juntamos con Doma, cantante y compositor devastador y Chaume, guitarrista despiadado, dos de los integrantes de este quinteto que completan Fran en bajo, Lea en coros y Alfonso Duarte en batería, para hablar sobre los valores de la independencia, la importancia vital del rock y de cómo sobrevivir a los grises de la vida laboral estatal. Con ustedes: El Perrodiablo, hard rock y furia desde el corazón gris del empleo público platense.

El Espíritu fue un trabajo que los puso en un lugar interesante dentro del under. ¿Qué balance hacen de la recepción de este disco?
Doma: Esta era la primera vez que trabajábamos con un sello, Concepto Cero. Entonces se pudo hacer un laburo de pre-edición: avisar que iba a salir, tirar un adelanto, todo eso. Y después se siguieron sumando cosas copadas como que lo distribuyera Oui Oui Records, y fechas, sobre todo salieron muchas fechas. También hubo una repercusión en la prensa, en las redes y en blogs que estuvo buenísimo. Para nosotros es un disco importante además por el momento en el que nos encontró como banda.
Chaume: Estamos contentos en cuanto al sonido del disco y las canciones que elegimos nos siguen gustando. Todavía son canciones que disfrutamos tocar en vivo, eso quiere decir que son buenas canciones. Y nos sorprendió la repercusión. Pero la verdad es que nosotros laburamos mucho por la banda: el año pasado tocamos 47 veces, en el medio ensayar, y en el medio anunciar las fechas. Entonces estamos muy metidos con esa rueda de la banda, por eso no es una sorpresa enorme porque trabajamos mucho para que pase eso.
Doma: Claro, estamos metiendo centros al área todo el tiempo, en algún momento tenemos que cabecear alguna (risas).

Al haber pagado ustedes la grabación del disco, esta repercusión ¿les trajo beneficios económicos?
Doma: No, el beneficio más importante que da la banda es espiritual. Es un proyecto que está bueno para nosotros, que tiene un rebote en otra gente y no nos importa si es periodista o cartonero, ¿entendés? Y pudimos crecer, progresar. Nosotros no somos una banda que apeló a determinadas estrategias para lograr eso y nos enorgullece el hecho de que no tuvimos que hacer ninguna paparruchada, no cambiamos nuestra música, no tuvimos que colocarnos ningún cartel para pertenecer a tal o cual escena, y eso que siempre nos movemos con respeto en las escenas mas light y las escenas de música más duras, y tocamos con 107 Faunos o con Motosierra o con Banda de la Muerte y siempre estamos a la altura de las circunstancias.
Chaume: Defendemos la banda y las canciones. Y nos damos cuenta que del primer disco a éste la banda creció.

¿En qué lo notan a ese crecimiento?
Chaume: En lo musical en todo. Ahora los temas, además de sonar mejor en vivo o en el disco, por ahí se entiende más una letra, que están buenísimas. Es como que sacamos mejor provecho de lo que tenemos para que suene mejor la banda. También incorporamos un sonidista (Fernando Quintela) que es ya un sexto integrante porque es el que nos grabó y está con nosotros en los recitales.
Doma: Y tampoco perdimos la esencia.

¿Cuál es esa esencia de la que hablás? ¿A qué te referís?
Doma: No perder cierto resentimiento que tenemos cuando tocamos. Nosotros no tocamos porque estemos felices. La banda tiene en sí una catarsis rabiosa, un nervio sincero a la hora de tocar. Que para nosotros recupera principios del rock que capaz hoy están un poco en desuso.
Chaume: Y lo bueno de eso es que no salió de un experimento tipo: “vamos a armar una banda con un poco de furia y letras”. No. Armamos una banda y nos salió así. Y esa esencia nuestra se mantuvo a lo largo de los años y es también las ganas de hacer mierda todo.
Doma: Para mí tiene que ver más con la liberación de ser uno mismo. Y de alcanzar un lugar donde no tenés que reprimirte.

¿Cómo es el proceso de composición?
Doma: En eso somos re básicos: vamos a la sala y tocamos.
Chaume: Por ahí alguien trae un pedacito de algo y a partir de ahí se construye. Nunca pasó que alguno trajera una canción de principio a fin y dijera “tengo una canción”. No. Nosotros le damos y todos aportan en base a lo que llevamos.
Doma: Por ahí lo mas parecido a una modalidad que tenemos es cuando un tema nuevo está casi terminado y lo tocamos mucho en la sala y no lo estamos tocando en vivo. Entonces planteamos de tocarlo en vivo y si alguno pone excusas para tocarlo varias veces es porque ese tema no sirve: algo no le cierra. Y si lo tocamos igual, aunque no esté terminado, es cuando ese tema “se hace hombre”.
Chaume: Hasta que el tema no se foguea en vivo no sabemos si es bueno o no.

¿Y cómo es el laburo con las letras?
Doma: En realidad no tengo un método. Sí tengo bocha de papeles anotados. Si se me ocurre una frase la anoto en el celular, o donde sea. Y capaz que la dejo a esa frase un tiempo. Y por ahí aparece una serie de frases y me doy cuenta que se relaciona con esa frase anterior y forman parte de lo mismo. Después las encastro y me doy cuenta que encajaban perfecto. Es todo muy caótico, y me sale a cuentagotas. Es raro que me salga una letra de un tirón, yo no me la doy de cantautor. Por lo general son construcciones y se suma la música, porque si ellos empiezan a zapar algo eso me lleva a recordar una frase de hace tiempo y pienso que sería copado cantarla. No escribo por entrenamiento, escribo cuando siento algo. Hace un montón que no escribía nada después de El Espíritu, y ahora estamos con un tema nuevo que le pude encontrar una vuelta que cerraba bien. Y fue raro porque una vez que hice eso fueron apareciendo otras letras, otros fragmentos.

Ustedes se ganaron su reputación a partir de cómo tocan en vivo. ¿Cómo arman los shows? ¿Tienen algún tipo de influencia en ese sentido?
Doma: Para mí el vivo tiene dos aristas: una grupal y otra individual. Yo creo que la grupal nuestra es un poco fruto de las cinco individualidades. Cada uno en ese momento está exorcizando y liberando sus cosas y se juntan en una bestia única que es la banda en sí. Yo siempre relacioné lo que hacemos en vivo más con el caos que con lo agresivo. Es algo liberador, como un indio bailando en pelotas alrededor del fuego: por ahí es chocante pero no agresivo. Y tiene algo de la idea de notar demasiada quietud; y no me refiero a tocar parado, digo quietud del alma, un acostumbramiento a la vida como es. Capaz que hay gente que le gustaría hacer otra música y sin embargo hace “lo que está bien visto”. Y me parece que nosotros rompimos un poco eso. Lo que pasa es que acá no están muy acostumbrados a que se digan estas cosas y cuando uno las dice queda como el canchero, el reaccionario, el forro; pero a mí me parece que es así. Porque a toda Argentina, desde Los Pericos hasta El Bordo, le gusta Iggy Pop. Bueno, ¿en qué parte de tu música está eso? No lo digo por estas bandas que nombré, lo digo en general. No me refiero a que nosotros seamos el legado, hablo de que todos hablan de las influencias grosas, Led Zeppelin, Pappo, Motorhead, Deep Purple, The Stooges, y después hacen Jauría. No entiendo. Está todo bien, no es que no tengan derecho, pero yo pienso que hay un punto en donde lo comercial los supera. Dicen: “pará, no voy a tocar I wanna be your dog si eso no lo pasan en radio Disney”. Si no explicame por qué todos estos tipos que tienen un bagaje musical zarpado, hasta mejor que el nuestro, tocan una música, que no es que tiene poca influencia de Pappo, no tiene un carajo que ver con Pappo, o con lo que dicen que curtieron. A mí me desconcierta eso. Y me parece que nuestro vivo es una respuesta a esas cosas que nos incomodan. Partamos de la base que cada uno puede hacer lo que se le cante el culo, pero a nosotros nos incomoda eso. Porque nuestra relación con la música es muy profunda.

¿Cómo fueron construyendo su sonido en una ciudad, La Plata, más reconocida por otra clase de música?
Doma: Yo tengo una teoría en ese sentido: nosotros no somos operarios de las automotrices de Detroit o hijos de desempleados como eran los de The Stooges. Tampoco tenemos la influencia que proviene de haber ido a la escuela de bellas artes, nosotros no fuimos ahí. Lo que sí tenemos es que somos todos empleados públicos, salvo Jose (el baterista) que es doctor. Y si vos no lográs darle el toque para que esa vida de empleado público te sirva para algo va haber muchos grises en tu vida. Nuestra música también viene de ese gris proletario de empleado público, de querer quebrar tu monotonía por algún lado. Algunos la quiebran haciendo pilates, nosotros la quebramos haciendo música (risas).

¿Qué relación tienen con el indie platense?
Chaume: Con el sonido nada que ver, estamos en la vereda de enfrente. Pero tocamos con ellos, compartimos cosas. Y cuando se habla del sonido de La Plata también es muy subjetivo. En algún momento alguno dijo “este es el sonido” y nada que ver. Hay una cantidad de bandas impresionantes para la ciudad que es chiquita.
Doma: Hay muchos sonidos dentro de La Plata.

¿Qué tiene de bueno y de malo la independencia?
Doma: Nuestra principal victoria, y que nos deja tranquilos cuando vamos a dormir, es haber logrado construir una ingeniería bastante artesanal que se dio con seriedad de trabajo pero sin la presión ni la paranoia de responderle a nadie. Ya sea desde el sonido, los equipos, el armado de las fechas, la disciplina con las redes sociales. Respondemos a todas las exigencias y ninguno de nosotros llora. Eso es importante y liberador porque nosotros podemos responder a determinadas responsabilidades y no estamos detrás de la zanahoria del rock: que nos produzca el disco…
Chaume: …Juanchi Pelotas…
Doma: …o que nos haga grabar “Gustavo Santa Laolla” 54 temas para ver si le gustan cuatro. Ese modelo nuestro lo único que tiene en contra, teniendo en cuenta que el tiempo va en una sola dirección que es hacia adelante, es el tiempo. Un modelo de construcción así lleva años de consolidación. Pero después cuando alguien te quiera dar un palo por la cabeza porque te va bien no tiene de dónde agarrarse.
Chaume: El nuestro es un modelo entre cabeza dura y darle para adelante. Sostener una banda es muy difícil. Conseguir una fecha cada seis meses no es difícil. Pero producir la banda, hacer temas que estén buenos y digan algo, tocar seguido, tener una propuesta no es fácil sostener en el tiempo. Los primeros cinco temas son fáciles de hacer, el tema es cómo seguís después de eso sin perder la frescura.

¿A qué le dicen ni a palos?
Doma: A cambiar la esencia de la banda.
Chaume: A hacer las cosas y tocar en piloto automático.

El Perrodiablo toca este viernes 15 de febrero en el festival Serpiente de agua volumen 1, junto a Guachass, Los colmillos, Las diferencias y Los espíritus en Niceto Club, Niceto Vega 5510, $40.

Foto: Violeta Capasso