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Los siete paros capitales

Ni a Palos
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Contexto / Soberbia / Envidia / Ira / Lujuria / Pereza, Avaricia y Gula

Se denominó como “Los siete paros” a la seguidilla de paros nacionales convocados por el líder sindical opositor de Camioneros, Hugo Moyano, luego de su ruptura con el kirchnerismo en el 2011 por el lugar en las listas. Su salto a la oposición le valió un importante avance electoral, tras coronar el puesto 35° en las listas de De Narváez.

Contexto

En consonancia con la estrategia opositora, el líder de Camioneros aportó una forma de construcción electoral que cayó muy bien entre los ciudadanos: el desarrollo de siete paros contra el Gobierno nacional. Los motivos del paro, que primero se plantearon como reclamos gremiales, luego revelaron sus verdaderas intenciones: protestar contra los pecados capitales.

Soberbia

El primero de los paros, el 8 de julio de 2013, se definió como un paro “contra la soberbia de la Presidenta”. Fue la punta del ovillo para desanudar que se trataba de una estrategia electoral que buscaba instalar la oposición del moyanismo a la existencia de los siete pecados capitales en el gobierno nacional. Banderas con consignas como “Basta de cenodoxia, subtipo de soberbia” o “Terminemos con la sobrevaloración del Yo” ocuparon una parte de la Plaza de Mayo para protestar contra este pecado capital.

Envidia

El segundo paro convocado por el sindicato tuvo menos convocatoria: esta vez el objetivo era protestar contra la envidia, el segundo de los pecados capitales. Tal vez la forma gráfica de representar la envidia del gobierno nacional a la historia de lucha de Camioneros, según denunció ese sindicato, tuvo algo que ver con la escasa convocatoria: los manifestantes decidieron coserse los ojos, representando el castigo que en el Purgatorio de Dante Alighieri se daba a quienes “amaban tanto a los propios bienes hasta pervertir al deseo de privar a otros de los suyos”.

Ira

El paro contra la ira del gobierno nacional convocó a ese gremio a denunciar un estado de crispación por parte del oficialismo, acercándolo más a las posiciones opositoras que consideraron que la política es apenas un espacio de gestión puro de la cosa pública donde las disputas deben ser resueltas únicamente en el marco del diálogo puro.

Lujuria

La lujuria fue el objetivo siguiente elegido por la movilización (que llamativamente esta vez no se denominó “paro”) que vino a rechazar la exacerbada presencia del deseo carnal en el gobierno nacional, en la figura de planes que abiertamente hacen mención a la actividad sexual, como el Plan Procrear, o la denuncia a las asignaciones universales por hijo, a las que la movilización rebautizó de forma polémica como “Planes Mantener Actividad Sexual”.

Pereza, Avaricia y Gula

Las movilizaciones anteriores presentaron algunos signos de debilidad y por eso lo que se planteaba como un plan de un paro por pecado capital en el gobierno nacional, terminó con una última movilización donde se protestó por el combo pereza, avaricia y gula en la misma. Las consignas no se diferenciaron de las anteriores, aunque sí lograron algo más de asistencia, debido a la multiplicidad de consignas. Se mencionó la avaricia del gobierno nacional en la cuestión electoral, debido a su trabajo para la acumulación excesiva de votos por medio de artilugios tales como gobernar para conseguir los mismos. Asimismo, se denunció “la gula de los jóvenes de La Cámpora”, a quienes en algo había que ensuciar según los organizadores y hubo un fuerte reclamo a la pereza del gobierno nacional en abandonar el poder para dejarlo a alguien que verdaderamente cuide los intereses de los trabajadores, como por ejemplo Francisco De Narváez.