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Ser madres hoy

Mariano Zamorano
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Estudios que reflejan que el mandato de la feminidad y la culpa continúa vigente a la hora del cuidado de los hijos, un anhelado fifty-fifty en la división de tareas con los padres que muchas veces no llega, reclamos por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y la garantía de partos respetados son algunos de los desafíos que enfrentan hoy las mujeres y están siendo reflejados en un conjunto de producciones audiovisuales y digitales.

Una reciente investigación del Equipo Latinoamericano de Justicia (ELA) señala que a pesar de que en la Argentina “los avances de las mujeres en los espacios de decisión han sido innegables” aún se observan “nudos problemáticos” que limitan su desarrollo pleno. El estudio, basado en entrevistas en profundidad a mujeres de Buenos Aires, Mendoza y Jujuy, reflejó que el mandato de la feminidad continúa muy vigente, especialmente en la maternidad con la abnegación de las madres por los hijos, a sacrificarse, posponerse y dejar sus cosas para ocuparse de las de ellos.

Si a la maternidad se le suman sus anteriores períodos directos de embarazo y parto, los interrogantes se mantienen: ¿los mitos de décadas anteriores siguen vigentes? ¿cuáles son los principales derechos que se encuentran en discusión?

El peligroso arte de callar

“Soy una mujer que decidió decidir sobre su propio cuerpo, soy cineasta, soy la directora de este documental y yo aborté”, dice Carolina Reynoso al comienzo de la película Yo Aborto. Tú Abortas. Todxs callamos, presentada en el último Festival Mujeres en Foco y próximamente estrenada en salas de todo el país. Luego de indagar en la cinematografía nacional y no encontrar muchas obras que problematizaran la temática, Reynoso y el productor Santiago Cabrera decidieron que era “una película necesaria”.

Ganadora de los subsidios a Desarrollo de Proyecto para escribir el guión y el apoyo a la Producción de Documental Digital, otorgados por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Yo Aborto. Tu Abortas. Todxs callamos recoge testimonios de mujeres de todo el país que hacen eco de la clandestinidad, silencio, ilegalidad y desigualdad a las que se ven sometidas las 500 mil mujeres que deciden abortar por año en el país. “El apoyo del INCAA significó más que tener una cierta solvencia económica, un logro político en tanto un ente del Estado apoya un documental cuyo eje es el derecho al aborto y la necesidad de legalizarlo en Argentina”, dice Reynoso.

Una de las mayores apuestas radica en la identificación de ciertos mitos que existen en torno al aborto: que es siempre peligroso y causa trastornos psicológicos a las mujeres, que es sólo cuestión de mujeres, que penalizarlo sirve para eliminar su práctica y que aquellas que abortan son solteras. “La película intenta ser una herramienta para la visibilización y construcción de otros procesos de la subjetividad, otras creencias, otras verdades que visibilicen sin prejuicios la problemática del derecho al aborto, a través de la puesta en polémica y la deconstrucción de ciertos mitos en relación a la interrupción voluntaria del embarazo. El gran trabajo del movimiento de mujeres y las organizaciones feministas ha logrado realizar un cambio cultural donde aborto dejó de ser una palabra impronunciable pero, por lo visto, aún no es lo suficientemente pronunciable en el Congreso, donde debe ser tratada y sancionada la legalización del aborto seguro y gratuito”, dice Reynoso.

“La maternidad es maravillosa si se hace en un marco de elección y posibilidades. Las personas que defendemos el derecho al aborto defendemos la maternidad, en tanto queremos que las maternidades sean un proyecto posible, no una imposición, un mandato, una obligación”, concluye la directora.

Derechos del parto

En concordancia con alguno de los postulados de la Ley nacional de Parto Humanizado (25.929), La Bella Tarea -serie de 4 documentales dirigidos por Albertina Carri y Marta Dillon- se basa en el derecho de todas las mujeres a elegir libremente cómo, cuándo y dónde parir. Realizada por la productora La Torta (responsable de 23 pares y Visibles, en la actualidad emitida por la Televisión Digital Abierta), La Bella Tarea fue presentada el último 20 de mayo en el marco de la Semana Mundial por el Parto Respetado. “A pesar de estar tipificada en la ley de protección integral contra la violencia hacia las mujeres, la violencia obstétrica es una práctica habitual, invisibilizada al punto que ni las propias mujeres que la padecen la identifican y por eso creímos que teníamos que aportar a una toma de conciencia”, dice Dillon.

“¿Para qué nos acuestan para parir? Solamente para comodidad de los médicos y porque eso se hizo rutina. Además, son muchas las veces que las mujeres pasan todo el proceso solas porque en los hospitales siempre encuentran una buena excusa para dejar a la familia afuera, te piden que ‘te portes bien’, que no grites porque vas a asustar a otras mujeres, te separan de tu hijo o hija sin razón y muchas veces se llega a cesáreas sólo por falta de paciencia”, comenta Dillon.

A lo largo de los capítulos la serie incluye escenas de partos en hospitales y domicilios, testimonios de puericultoras, parteras, pediatras, la psicóloga Eva Giberti, la antropóloga María Elena Ramognini y el crítico Gonzalo Aguilar. “Lo que se puede ver de las mujeres embarazadas en general es una imagen estereotipada -nunca se habla de la depresión y falta de autoestima que se da durante el embarazo y el puerperio, por ejemplo-, como si el embarazo fuera todo felicidad y los nacimientos fueran todos deseados o dentro de una familia. Además, el parto siempre se representa como un hecho médico no como parte de la sexualidad y el poder de las mujeres, como parte de la vida misma. Nos hacen creer que es peligroso parir fuera de un hospital, que hay que estar ‘desinfectada’ para hacerlo, tener puesto un suero, estar más pendientes del riesgo que del equilibrio de la salud”, opina Dillon.

“Los profesionales creen que el parto les pertenece, como si fuera una cirugía. Tampoco creemos que haya sólo dos chances: parto domiciliario o parto institucionalizado; lo que debería haber es respeto por un proceso fisiológico en donde sea que cada una desea parir”. A pesar de esto, las indicaciones del Ministerio de Salud recomiendan con énfasis el parto hospitalario debido a que durante el embarazo, y especialmente en el momento del parto, hay mujeres que pueden sufrir complicaciones sin haber presentado factores de riesgo. Las cifras indican que en un 15% de los casos las complicaciones obstétricas no son predecibles por lo que resulta esencial que todos los establecimientos en donde se realizan partos sean capaces de resolver las posibles emergencias, para lo que es necesario un equipo de apoyo multidisciplinario y Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (CONE) –que según la complicación podrá requerir, entre otros, procedimientos quirúrgicos y obstétricos, transfusión de sangre y tratamientos médicos-.

La maternidad como libertad condicional

El sitio libertadcondicionalblog.com comenzó como catarsis luego de que Agustina González Carman se enterara del embarazo de su segundo hijo. Tras una primera experiencia repleta de mitos de “maternidad edulcorada”, Carman ideó el blog como una revancha para contar “las experiencias reales que no tienen un relato oficial y están en las sombras de cada familia”. De esta manera, en junio de 2012 con las etiquetas EL EMBARAZO ME PONE MAL, EVATEST POSITIVO, HIJO BUSCADO y HOLA NEUROSIS Carman subió el primero de los más de 100 post que lleva el blog en la actualidad –que incluyen relatos de hormonas “jodiéndote la vida”, la certeza de que “cuando se trata de opinar sobre el cuerpo y la maternidad la gente es muy pelotuda” y la conclusión de que “la crianza de los hijos también es ideológica con la diferencia que los chicos no vienen con nada similar al Manual de Conducción Política o Las 20 verdades peronistas”-. “Está instaladísimo que el padre colabora o te ayuda y mi intención es pensar sobre la manera en que criamos hijos y armamos nuestras familias en la actualidad, y para eso el otro 50% es fundamental. También desmitificar la idea de que la maternidad es lo mejor que te puede pasar en la vida. ¡Para nada! No es para cualquiera, es un trabajo muy altruista y tenés que tener muchas ganas de hacerlo”, asegura Carman.

En las antípodas de la best seller Laura Gutman (“es muy culpógena y leyendo entre líneas, siento que relega a las mujeres al ámbito doméstico. Además porque la crianza de los hijos es un camino tan personal que no me puedo identificar con nadie que proponga recetas de crianza”), Carman reconoce el trabajo que Elvira Lindo realiza en relación al lado b de la maternidad. “Creo que para criar hijos felices nada mejor que padres felices. Además no sé hasta qué punto es bueno que el hijo tenga a su madre como único referente de todas las cuestiones. En las clases populares se cría de una manera más comunitaria, más socializada, que a mí me parece genial. En cambio las de clase media por lo general estamos encerradas en un departamento, solas y angustiadas. Porque al final de cuentas los hijos se parecen más a la sociedad en la que crecen que a sus propios padres, por eso hay que tratar de soltarlos, para no generar una atomización y ayudarlos a socializar”.

“Yo siento que la lucha feminista actual no está en la cacería de brujas ni en ir contra la cultura. Está buenísimo que se repiensen los consumos culturales y los patrones machistas pero a veces siento que el discurso que muchas mujeres embanderan no se condice con sus prácticas personales. Incluso siento que las mujeres que representan el feminismo en los medios masivos de comunicación son las primeras enemigas de las causas por las que luchan, porque a veces sus exigencias son tan banales que los hombres se ponen en la vereda de enfrente cuando los necesitamos a la par para lograr algo”, comenta Carman. “Reflexionar sobre la praxis al interior de nuestras casas, la forma en que nos vinculamos en el amor, cómo criamos hijos, cómo nos posicionamos laboralmente y no sólo acusar a un cantante o a un programa de televisión. Sino es contradictorio y pierde fuerza. Y creo que la forma de criar hijos es una de las cuestiones más importantes para el feminismo contemporáneo: salirnos de esa postura de ‘mala madre’, con culpa por trabajar, por tener nuestra propia individualidad, me parece fundamental”, concluye.