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LA MALA LECHE

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Martín Rodríguez
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¿Te acordás eso de que “la política argentina depende del resultado del mundial”? Hay, ay, populistas fetichistas. El Fútbol Para Todos sobredimensionó en la visión de algunos “amigos” la potencia del propio fútbol y su efecto social. Gente progresista que le sobrecargó esperanzas al impacto del “opio”. Hay un equívoco en torno al populismo, ¿no?, una exagerada resignificación de los estigmas, ese daño teórico de invertirlos: si dicen que vienen los negros por el chori, entonces ¡viva el chori! Como si la gente, toda, los pobres, fueran boludos, y nuestra opción por los pobres se redujera a invertir el valor de lo que los prejuicios raciales argentinos dicen de los pobres. Pero sigamos.

El debate del kirchnerismo en torno a la represión de los piquetes encierra una tensión hacia adentro. Y muchas veces, en este contexto por lo menos, la valentía política depende más de lo que alguien está dispuesto a cuestionar hacia adentro de su fuerza que hacia afuera. Así entiendo los tweets del joven diputado del FPV (perteneciente al Movimiento Evita), Leo Grosso. El 8 de julio escribió:

Las represiones a trabajadores de EMFER/TATSA y LEAR fueron como dicen Los Redonditos de Ricota: «Ensayo general para la farsa (sigue)

… actual, teatro anti disturbios». Sergio Berni debería explicar por qué hace todo lo contrario a lo que hacía Néstor. (sigue)

… Berni es funcional a la oposición. Dos días de represión a obreros y los medios «progres» no dicen nada. (sigue)

Acá, en esta Argentina, no se reprime. Nosotros defendemos a los laburantes!

Por esos mismos días, se conoció un comunicado del CELS, cuyos párrafos sobresalientes dicen:

“La represión de la Policía Federal y la Gendarmería a trabajadores y organizaciones sociales que ayer y hoy cortaron vías de circulación en reclamo de fuentes de trabajo y condiciones salariales muestra un desplazamiento preocupante en la política de no represión de la protesta social. // Desde 2003, esta política se basó en dos pilares fundamentales: la negociación a cargo de interlocutores civiles y la aplicación de principios de actuación que regulen los operativos de las fuerzas de seguridad. // Entre los principios que apuntan a evitar el uso desmedido de la fuerza y sus consecuencias en la integridad física de los manifestantes está la prohibición de portar armas de fuego en los operativos. Al mismo tiempo, tampoco está permitido el uso de balas de goma como herramienta para dispersar a los manifestantes. // Tanto ayer como hoy, el desempeño de las fuerzas de seguridad no respetó sus principios y reglas de actuación. En el operativo de esta mañana, para desalojar a organizaciones sociales que apoyaban a los trabajadores de la autopartista Lear, había agentes de la Policía Federal que portaban sus armas reglamentarias. En el desalojo de la Panamericana, la Gendarmería disparó balas de goma con armas largas a los manifestantes y usó perros adiestrados, sin bozal. // Más allá de las instancias de negociación a cargo de otras agencias estatales como el Ministerio de Trabajo, es necesaria la presencia de interlocutores políticos que eviten el uso de la violencia. Por el contrario, ayer y hoy se privilegió la intervención directa y la represión por sobre una mediación política que pudiera gestionar el conflicto. Este accionar es contrario a lo establecido en los 21 puntos de los «Criterios mínimos sobre la actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicas», elaborados por Ministerio de Seguridad de la Nación en 2011. // Es indispensable que se busquen soluciones políticas a los conflictos laborales y que el abordaje no violento de las protestas y manifestaciones sea defendido por todas las instituciones y el conjunto de la sociedad.

La respuesta radial de Sergio Berni al diputado Grosso fue oral pero del tamaño de un tweet: “El diputado puede hacer dos cosas: o pedirle mi renuncia a la presidencia, o renunciar a la banca del FPV.”

Concluyamos: Berni, en la calle, representa al Estado, lo hizo en la lucha por la calle entre 2003 y 2010; y lo hace en la lucha por la seguridad urbana desde 2010. Leo Grosso representa el acceso de las organizaciones sociales al Estado. No pierde de vista de dónde viene, y a dónde puede volver, una vez concluido el gobierno. Lo que está en juego, mientras el gobierno lucha contra el posible default e imagina un nuevo acceso al crédito internacional (es decir, mientras el modelo atraviesa su invierno), es un nuevo capítulo de la lucha por la exclusión. Esta vez, por los incluidos para no ser excluidos (como los trabajadores de la autopartista Lear, Emfer-Tatsa, etc.). Al revés, de algún modo, de la lógica de hace más de diez años: los excluidos para ser incluidos.

¿Estamos viendo la raíz del problema o no? Porque la diferencia entre una mirada ideológica profunda y el oportunismo es la capacidad y la voluntad de mirar la raíz social de un problema, no sus “síntomas”.