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ESTEREOTIPOS

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El porteño anti porteño

Ni a Palos
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Cursa en Agronomía.

Se va de vacaciones al norte.

En algún momento quiso hacer el viaje del Che por Latinoamerica.

Mucha lectura, excesiva, de Galeano.

Estuvo a favor del sádico ese que les prometió a los hijos ir a Disney y los terminó llevando a Cuba para filmar un documental.

Al igual que esos niños, aunque en un sentido ideológico inverso, odia a sus padres.

Toma mate de porongo y da indicaciones de que hay que cebar sobre la bombilla.

Usa alpargatas de yute.

Si el portero del edificio de Juncal y Ayacucho donde vive es entrerriano le habla como si fueran hermanos de leche.

Ni bien pasa los 10km de la capital saluda a todo el que se cruza como si fuera del lugar.

Dice que la Capital es parte de la Provincia de Buenos Aires justificándolo históricamente y así logra pensarse «bonaerense».

Es muy de confundir Morón con Merlo y Moreno y eso lo problematiza.

Lo único que aprendió en los cuatro años que estuvo en Agronomía es a hacer esquejes para plantar faso.

Usa ese repelente de mujeres conocido como “riñonera”.

Todavía se ve con sus amigos de primaria y secundaria.

Es el único progre del grupo.

Nunca entiende eso de pagar el ABL en cuotas o todo junto y siempre termina pagando de más.

Viaja un fin de semana a Rosario y vuelve hablando como «tajaí».

Asistió a alguna charla de Atilio Boron en el Centro Cultural de la Cooperación.

A cualquier lugar que viaja se bajonea porque «está lleno de argentinos».

En las elecciones a jefe de gobierno sigue poniendo la foto de Charly.

Se entusiasmó con el torneo de 30 equipos o cualquier otra cosa con la etiqueta de «federalizacion».

Lee la revista Mu.

Compra en algún Mercado Solidario.

Aprendió a tocar un par de canciones en la guitarra para garchar pero le funcionó más bien poco.

Le gusta Montevideo, Jaime Ross y te puede ir a ver a Agarrate Catalina en al ND Ateneo..

En los mails reemplaza el abrazo por ‘vamo arriba’.

Anda en bici, pero nunca por bicisenda

Se indigna por el cierre de la Sala Lugones, aunque no fue nunca

Come fruta orgánica.

Nunca pide factura.

Cae a jugar al fútbol con una remera trucha de Bolivia que compró en Villazón.

Compraba los pollos inflados con agua y fanfarroneaba que eran de granja.

Curte un look mezcla de Itaí Hagman y Pablo Iglesias.

Tiene el pasaporte español lustrado a la espera del triunfo de Podemos.

No entiende lo de Grecia pero igual flashea bastante.

En Facebook compartió mucho lo del cierre del vídeo club Master de Caballito

Una vez de quedó dormido en el 37 y se despertó en Barracas y tuvo que caminar unas cuadras por la zona y atesora esa experiencia en los mas hondo de su corazón federal.

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