inicio > Rodrigo Bueno, nada de cuarteto

FALSA ESCUADRA

  • gaston

Rodrigo Bueno, nada de cuarteto

Romina Sánchez
Agrandar fuente Achicar fuente

El 9 de marzo, debut en la escuela secundaria, Gastón, de 13 años, había vuelto a su casa, la número 59 de la manzana 3 del barrio Rodrigo Bueno, cerca de las cinco de la tarde. Era un día soleado, el verano todavía se olía, intenso, en el aire. Pero el buen humor le duró poco: apenas llegó, notó que su gato se estaba ahogando en el pozo ciego de su vivienda, a medio construir, cuyo destino era reemplazar al que estaba en actividad, colapsado. Así que, corrió las maderas que tapaban el hueco, tomó una escalera e intentó colocarla sobre una de las paredes del pozo de un metro y medio de diámetro, para poder llegar hasta su mascota. Pero la escalera, como la estructura, cedió: Gastón terminó cayendo a una profundidad de más de cuatro metros.

La muerte de este chico ameritó unos pocos flashes periodísticos, como si la pérdida de vidas en contexto villero ya no fuera noticia. La muerte evitable no es un accidente, dicen los vecinos de Gastón, los mismos que vieron al personal de la Superintendencia de Bomberos y de la comisaría 22 de la Policía Federal, sacar el cuerpo del agujero que es signo, paradójicamente, de la cuestión de fondo, histórica y estructural: la falta de urbanización. «Si tuviéramos condiciones dignas para vivir, Gastón no se hubiera muerto», se lamenta uno de los delegados del barrio, Marino Sosa. Y recuerda el caso de María, una nena de 5 años que murió en un incendio en 2013, provocado por el tendido eléctrico casero. Parece que la historia se da primero como tragedia y después se repite como…tragedia.

La secuencia de la judicialización por la falta de urbanización del barrio -marco de la muerte y la precariedad- indica que los vecinos presentaron un recurso de amparo en 2005; que en 2011, la jueza Elena Liberatori, a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario número 4, ordenó al GCBA la urbanización del Rodrigo Bueno, decisión que el Gobierno porteño apeló; que el 30 de septiembre del año pasado, la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario revocó, precisamente, aquella sentencia. Así las cosas, con el patrocinio del Ministerio Público de la Defensa, a cargo de Horacio Corti, los vecinos del barrio presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la Cámara de Apelaciones, con el fin de que las actuaciones sean elevadas al Tribunal Superior de Justicia. Y lo consiguieron. Ahora, resta esperar la respuesta. Además, el Asesor Tutelar de Menores e Incapaces, Gustavo Moreno, presentó un recurso en el mismo sentido.

Esta semana, en Washington, el Ministerio Público de la Defensa, presentó, en una iniciativa conjunta del organismo, el CELS y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, la situación del barrio Rodrigo Bueno en la audiencia “Situación de los derechos económicos, sociales y culturales de los habitantes de asentamientos urbanos en América”. La participación fue de primera mano, a viva voz, ya que entre los disertantes encontramos a un vecino de la villa. Se trata de Diego Armando González quien, en un gesto maradoniano, involuntario pero pertinente, habla con el pecho inflado sobre la experiencia. “Quién mejor que nosotros para hablar de lo que vivimos todos los días”, suelta, como un latiguillo. No es para menos: el escenario fue la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Todo, para que casos como el de Gastón no se repitan. “Cuando los médicos vinieron, después de 40 minutos, solo llegaron a la entrada del barrio, por Avenida España. Esto se tiene que terminar de una vez”, suelta Marino Sosa, y deja un dato para el escalofrío: la mamá del chico que murió quiere tapar el pozo cuanto antes, como sea. No aguanta el pánico de pensar que su nieta de tres años caerá al vacío.