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Un mundo mental y mutante

Sebastián Rodríguez Mora
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En la historia contemporánea del ocio popular, escuchar música es una actividad relativamente reciente. Desde la segunda o tercera década del siglo pasado fue cada vez más posible poner un disco con el que acompañar el paso del tiempo. Con la invención del mundo adolescente allá por los nucleares años cincuenta, la música devino un código, una llave de acceso, una bandera y un punto de vista para millones. El mercado inventó un universo para ellos, les dio ídolos y géneros a los que tirarse de cabeza. Muchos de los abuelos argentinos, por tomar un ejemplo, escuchaban los Beatles, los boleros de Armando Manzanero y los Chalchaleros. Todo en paralelo, todo en un beatífico inicio. Luego la militancia de los géneros encarnizó las diferencias y la democracia indirecta de Internet los entrecruzó hasta la excelencia o la ridiculez absoluta. Pero todo estuvo ahí en el principio, mezclado en el desorden del adolescente fanático que aún tiene su cuarto en nuestras cabezas.

La mejor manera de entender a Pasajero Luminoso es como una banda de free jazz. Pepo Limeres -último tecladista de Pez, antes de que la banda de Ariel Minimal pegara el volantazo de vuelta a sus orígenes más bien metaleros de power trío- explica: “es un proyecto que nace de la necesidad de explorar los universos musicales que nos acompañaron durante toda nuestra vida. Son tantas las músicas que nos gustan que sería ridículo tratar de enumerarlas. Pasajero es un reflejo sincero de lo que fuimos y somos.” Afuerino es el segundo disco de esta banda que se completa con Pablo Valotta en bajo, Juan Pablo Moyano en guitarra y Fabián Miodownik en batería. El primero, homónimo al nombre de la banda, es un pequeño disco de fusiones con una marca indeleble de folklore: chacareras rockeadas y zambas progresivas en constante mutación. Mutación, cambio, transmigración, todos sustantivos sinónimos para el cuarteto. Ambos discos ofrecen algo que quizás no abunde hoy: la posibilidad de escuchar diecinueve canciones al hilo sin parar, dejándolas venir en su perpetua variación de leitmotivs, colores y texturas. Un mundo mental donde sólo existe el bien y la solidaridad entre los géneros apadrinados por ese tío bueno y hippie llamado rock progresivo.

“Las canciones que dan forma a Afuerino fueron estimuladas por las presentaciones en vivo. Ahí vimos la necesidad de realzar el costado más vitalista del grupo y se encontró mediante la fusión y la improvisación.” Pepo Limeres y Valotta componen casi todos los temas y eso es claro en los protagonismos de sus instrumentos. Batería y guitarra parecieran relegadas pero la mayoría de las veces los disparan las transformaciones: un jazz a lo Bitches Brew de Miles Davis pasa a un inesperable candombe (“Encantamiento”). Podríamos trazar las variaciones de Afuerino canción a canción, pero mejor dejar que el disco venga, inunde, afloje y pase. Como un río ancho con muchos afluentes.

pasajeroluminoso.bandcamp.com

afuerino