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Alfonso Barbieri

Facundo Arroyo
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Tontos enanos amarillos matando osos, acrónimo de TE AMO, es el cuarto disco solista de Alfonso Barbieri, una verdadera antología de la canción que viene a confirmar la estrella ascendente de este músico, productor y artista plástico. Formado por canciones compuestas, en su totalidad, en co-autoría -con artistas como Adrián Dárgelos, Pablo Dacal, Axel Krygier, Sol Pereyra, María Ezquiaga y Palo Pandolfo-, además de un recitado de Arnaldo Antunes, TE AMO suma una hoja más a la frondosa, sacada y particular obra de Barbieri. Sobre la co-autoría y la amistad, las canciones de amor, la influencia de Charly García y su próxima muestra, hablamos en esta entrevista.

“Hay que amarse a uno mismo para saber amar a otro”, dice Alfonso Barbieri. Nacido en 1976, su vida estaría en plena migración. Sus padres (Iris Gori y Sergio Barbieri) hacían el relevamiento del patrimonio nacional para la Academia Nacional de las Artes provincia por provincia y eso lo llevó a vivir a Salta, Jujuy, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. También paró algunas temporadas en Brasil, Italia y España. “Mis maestros fueron mis viejos”, asegura el músico, productor y artista plástico. Su metodología autodidacta le facilitó cierta libertad para llevar adelante una obra sacada y ciertamente frondosa. Fue parte del grupo Los Rústicos, con quienes editó el disco En principio (1997). En el año 2001, junto a Sol Pereyra y Mara Santucho, formaron el grupo Los Cocineros, editaron Peras al olmo (2002), La hazaña rellena (2003), Niños revueltos (2004), Morrón y cuenta nueva (2005) y Platos voladores (2006). A su vez, en 2002 debutó como solista con Banda de sonido original de una película que nunca se filmó y después le siguieron Las canciones que se me cantan (2009) y el psicodélico y festejado Valses eróticos del río de la concha de tu madre (2011).

En cuestión de semanas, Alfonso Barbieri tendrá listo su cuarto disco solista, Tontos enanos amarillos matando osos. Las canciones serán co-autorías en todos los casos con lo que, seguramente, sea lo mejor, o al menos un seleccionado, de la composición actual de la cancionística de Buenos Aires. Una antología de la canción. Allí aparecen, entre otros: Lucas Martí, Lisandro Aristimuño, Adrián Dárgelos, Pablo Dacal, Axel Krygier, Sol Pereyra, María Ezquiaga, Lucio Mantel y Palo Pandolfo. Cuenta, además, con un recitado de Arnaldo Antunes, metodología que también había desarrollado en su disco anterior con Graciela Borges.

El nombre del disco, largo como siempre, ¿puede tener una nueva connotación con nuestro presente político?

Tontos enanos amarillos matando osos. Las iniciales forman TE AMO y las canciones son todas de amor. Pero siempre hay una alguna relación con el kirchnerismo. En el disco anterior hicimos un tema con Palo (Pandolfo) que se llama “Renacer”. Es un chamamé y lo compusimos en abril del 2010 cuando todavía no se había muerto Néstor. En aquel momento, cuando nos cayó la ficha fue tremendo.

Tenías otras canciones nuevas pero decidiste dejar que los invitados sean los nuevos compositores.

Sí, no tenía ganas de que esas canciones estuvieran entre mis temas. Estaba muy triste, muy dolido. Entonces se me ocurrió llamar a mis amigos para que hagan la letra y yo la música. Co-autorías. Y hay mucho más, este es el volumen I. El volumen II ya está grabado, o pre-grabado (participarán, entre otros, Joselo Rangel de Café Tacuba y Natalia Lafourcade). No paré de componer este año, fue el peor año de mi vida.

¿La primera canción de TE AMO la compusiste con Adrián Dárgelos?

Sí, “Chiquero emocional”.

Un título espectacular…

De una. Un día vino a casa, y mientras él escribía en su libretita en el living, yo lloraba en la cocina haciendo mate. Me decía que estaba bien que llore, que no me preocupe, pero que él iba a seguir escribiendo la canción. Adrián es un grande. Gran persona y gran amigo.

¿Cómo siguió la composición?

El segundo fue “El tonto”, con Dacal, otro amigazo. El mundo de la Internet está muy presente en todo el disco. El tema de Krygier, “Sigo sintiendo”, es muy gracioso. Fui armando tema por tema y se los pasaba a los muchachos medio cerrado. Ellos le tenían que agregar la letra. En algunos casos estaba armada la melodía y en otros no. Con Palo me fui hasta su nueva casa en Parque Leloir. Está Antunes recitando a Baldomero Fernández Moreno. Él es un amor, flasheó cuando escuchó mi disco anterior. Ahí nos conocimos y coordinamos para hacer algo.

Mis condiciones para las co-autorías eran dos: que no cambien la armonía y que sean canciones de amor. No hacía falta que fueran baladas, pero tenían que hablar de amor. Nos encontramos con muchas formas de encarar esa temática.

¿Y el sonido está inspirado en los discos de la década del ’80 de Charly García?

Sí, claro, qué bueno. Es una especie de homenaje solapado a Charly. Esa fue la intención. Encima al disco lo voy a masterizar con Andrés Mayo que laburó con García. Hicimos un canje: mientras él lo masteriza yo le pinto un mural. Cuando empezamos a corregir algunas cuestiones, me dijo: “esto es un homenaje a Charly”. Siempre me dijeron que cuando canto tengo la voz parecida a Charly. Igual, decir que este disco es un homenaje me da cierto temor. Pero el loco está vivo y yo estoy medio podrido de la influencia de mis contemporáneos con Spinetta, me aburro. Spinetta es genial, todo bien, pero a García no lo ven tanto. No le copian nada. El tema con Lisandro Aristimuño (“Mejor cuando estoy con vos”) parece un tema de Parte de la religión. Li es fanático de García. Nos gustaría que Charly escuche esa canción.

Llegaste a tu cuarto disco como algunos de tus contemporáneos. ¿La cancionística del Río de la Plata está abriendo el panorama y tomando caminos alternativos entre esa búsqueda que hace unos años estaba más aliada estéticamente?

Esa unión musical y estética ya está tomando nuevos caminos, es así y me parece genial. Es rico salirse de ese papel de cancionista. De hecho no sé si me interesa eso de la pertenencia. Sí por una cuestión afectiva, pero prefiero más conflicto que acuerdo. Enriquece mucho más. Y creo que eso está pasando. A mí me gusta ser más rupturista de disco a disco porque sino me aburro. Creo que es muy loco lo que nos pasó con todo este grupo de músicos, nos juntamos cuando nos teníamos que juntar (salió un libro, hicimos un Coliseo juntos y se armaron fechas conjuntas en el ND Ateneo, entre otras cuestiones). Y la distancia me parece que tiene que plantearse con el conflicto de la obra, no podemos estar de acuerdo siempre. Y por otro lado, la admiración hacia ellos es total, siempre. Me parecen unas bestias, todos. Realmente lo siento, lo digo sin demagogia.

alfonso barbieri te amoComo artista plástico, Alfonso Barbieri desarrolla su trabajo desde el año 1987. Además de muestras como “El atún y otras yerbas” (1993), “Huid mortales” (1996), “Dibujos desanimados” (2003), realizó escenografía para teatro, diseñó afiches, libros, revistas y portadas de discos. Vivió varios años en Córdoba donde fue censurado y amenazado por grupos católicos a raíz de una muestra que está sintetizada en su libro “Alfonso Barbieri. Dibujos 1990-2001”. La noticia tomó trascendencia, deberían buscarla.

¿Cómo se mete el artista plástico en tu música?

Las disciplinas siguen estando en paralelo. Ahora estoy preparando una nueva muestra. Estoy pintando sobre las partituras de piano de mi abuela. Y la idea es que una pianista japonesa de música clásica la toque con una cámara en la cabeza. Las partituras están mezcladas e intervenidas, entonces la gente escucha lo que ella pueda leer y tocar y ve la obra en una pantalla. La música puede pasar de un capricho húngaro a un vals.

Los dibujos surgen a partir de esa idea de que los animales no bailan. A mí me gusta ver documentales y de repente veo que cuando el pájaro se quiere levantar a la pájara hace unos movimientos espectaculares y eso para mí, en definitiva, es un baile. Entonces los dibujos son como animales/humanoides bailando. Me divertía esa idea: romper la partitura, supuestamente una música que te moviliza, y hacer que esos esqueletos bailen. La pianista será Eva Shin, participa en el disco en la última canción, “Tontos enanos amarillos matando osos”. Ella es pianista, artista plástica y performer. Vive en Buenos Aires.

¿Todo es reciclable?

Todo. Mis padres fueron mis profes. Yo no estudié plástica. Mi viejo es profe de plástica, artista y fotógrafo y ellos fueron mi escuela y lo siguen siendo. Ahora mis editores generales son mi viejo y mi hermano. Son una guía. Me gusta porque además son muy críticos del arte contemporáneo, del artista del arte contemporáneo. Son defensores de la mano y el lápiz. De aprender a dibujar, de esforzarse. Más allá de que en la estética del impacto que puedan llegar a tener las nuevas tendencias hay cosas buenas. Esa línea warholeana de que la obra es el artista y no lo que hace. Todo bien, pero dale, póngase a laburar. Creo que hubo muchas malas interpretaciones de Warhol. Él se estaba riendo de eso.

¿Y cómo te llevás con el contexto de la plástica?

No me gusta la figura del curador. No me tiene que curar nadie porque no estoy enfermo. Por suerte ya sané, además. Y me han criticado porque yo justamente laburo como productor, pero no es lo mismo. Yo no te tengo que decir si tu escala pertenece a un cierto mercado donde se puede llegar a vender. Yo veo la obra y en todo caso te ayudo a cerrarla, me comprometo con ella. En un punto me transformo en parte de la obra. El curador está pensando en otra cosa y, además, no me interesa su soberbia. Generalmente el curador es millonario, gana mucho más que el artista. Y tampoco estoy en ninguna galería, no me interesan. No pertenezco a ninguna rama de nadie. Y no me hago el canchero con esto, me parece que va mucho más allá de una elite.

Y pensando en esta postura, sobre todo ideológica, ¿tenés algunos referentes?

Sí, claro, muchos. (Antonio) Berni es uno. (Daniel) Santoro, el artista del peronismo actual. Me gusta mucho, más allá de su arte, cómo lo muestra. Tiene que ver con esto de poner las manos en la obra y meterle. Nicolás Rubió es un pintor catalán amigo de mis viejos que es como mi abuelo, me enseñó a trabajar en papel. Él sí que es uno de mis grandes maestros pictóricos.

¿Y en cuanto a los productores?

Phil Spector y Brian Eno con Bowie (La trilogía alemana). Charly García a principios de los ochentas (Los Twist, Los Abuelos, Suéter) eran la nueva vanguardia avalada por alguien que venía de hacer su disco en Nueva York. Es genial además que el tipo cedía sus horas de estudio para que estos grupos puedan grabar sus canciones.

Cuando produzco vemos cuánta guita tienen y después decidimos cuánto cobro yo. Porque no quiero dejar de hacer el laburo. Todos los contactos que pueda tener los pongo a disposición, es hasta mi obligación hacer eso, que consigan cosas gracias a mi gestión. Me interesa que la obra salga porque me interesa lo que hacen los músicos con los que trabajo.

Las iniciales del volumen II de esta nueva etapa musical van a ser TE ODIO. ¿Esa también será la temática?

Las canciones quizás tengan un ribete más político. Hacer el chiste de que esta gente que quizás no escribe de política en sus canciones lo haga en esta ocasión. Sin que sea explícita, obviamente. Sin llegar a “Sr Cobranza”, no me interesa. El subtítulo es que hay que amarse a uno mismo para saber amar a otro.

Fotos: Maia Ottaviano