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RUIDO DE FONDO

  • pels martin santoro

Tradición y juventud

Gonzalo Bustos
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Principio y final. Ahí, en esas zonas, se define Gospels, lo nuevo de P.E.L.S. Las dos canciones del inicio y el dúo de cierre marcan –en sus diferencias y similitudes– la forma renovada y compleja que adquirió el sonido del quinteto de San Isidro: rock clásico construido sobre capas y ambientaciones climáticas que otorgan un espesor blando a las composiciones. Los P.E.L.S. se cansaron de la tendencia sonora de época y reconfiguraron su identidad con extracciones de ADN tradicionalista que mezclaron con algo vital en ellos mismos, su juventud. Así parieron su segundo disco, que inicia con piezas repletas de texturas y orquestaciones preciosistas, se desarrolla con una musicalidad que recorre diversos estilos –desde la balada hasta el frenesí sónico– y encuentra su desenlace con dosis directas de rock.

El arranque es sigiloso y carga una tensión que atrapa. La intro de “11:11” dispara líneas de guitarras dilatas en loops, un parche latoso aparece desde abajo y el circulo que forman las cuerdas crea un suspenso permanente. Cuando la voz de Agustín Zucal entra sensual y como venida de otro tiempo, la canción se vuelve climática. La orquestación y la sutileza de los arreglos, construyen ambientes diversos hasta llegar a una coda extensa y barroca en su entramado. Lo que sigue es “Dormiría”, que tiene algo del Charly García más paranoico. Un comienzo con pianos teatrales, gritos desesperados que se hacen eternos marcando el cambio de ritmo. Su desarrollo la vuelve intensa, como el recurrir de esas noches de insomnio que parecen eternas hasta que llega el añorado sueño y su muerte blanda.

El final es llano y clásico. Con guitarras que riffean derechas o hacen movimientos ondulantes, todo se llena de un aire con sensualidad de bar cuando por sobre esos ríos de cuerdas caen teclas pesadas. Así se construye “El tren de la juventud”, la canción que marca el rumbo lírico del disco. “Voy en el furgón / En el tren de la juventud / Me pase de la estación / Pero sigo viajando aún”, canta Zucal en ese tono desganado, medio spinettiano. Unas estrofas más adelante, remata su idea diciendo que “Encontraré la manera para ya dejar de envejecer / Mientras esté en el tren / Juventud”. En un tempo más pausado, “Desayuno bajo las estrellas” da un cierre bien clásico y sencillo. Con guitarras ágiles en sus formas y una estructura tradicional, los P.E.L.S. terminan con una canción rock de amor. Un golpe al corazón.

Gospels (que tuvo como ingeniero a Francisco Stuart Milne y fue mezclado por Manza Esain, atiéndase al tejido de las guitarras para notar su toque), es más que un segundo disco, que una obra de transición. Es la definición de una identidad de banda que busca un sonido particular proponiendo una relectura del rock en sus formas más tradicionales. Y esa decodificación se traduce en canciones que recorren esos estilos –experimentándolos a fondo, introduciéndoles en sutiles arreglos– dando forma a canciones que parecen hechas hace cuarenta años por chicos nacidos en los ´90.