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ENTREVISTAS

“El trabajador no le puede dar la espalda a ninguna discusión política porque, precisamente, el trabajador es la política”

Julia Mengolini
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Por Julia Mengolini

Fotos:  Gisela Romio

Facundo Moyano es un pibe muy intenso. No sorprende su lucidez a la hora de analizar cuestiones de política gremial, claro, siendo el hijo del jefe de la CGT. Lo que sí sorprende es que asegure que en realidad su vocación política haya sido influencia por su madre militante. Como sea, eso de “que la sangre no es agua”, en esta entrevista, al menos, queda claro.

– ¿Qué mamaste de tu viejo? Es evidente que hay una herencia por la vocación sindical.
– La formación política mía es a partir de mi vieja. De mi viejo saqué la parte gremial. A los 19 años empecé a trabajar en una empresa constructora como empleado administrativo y los empleados administrativos están representados por un gremio que se llama UECARA, Unión Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina. Ahí mi viejo me dijo que si me gustaba, que me meta. Me gustó, me metí, pero después empecé a ver que el gremio estaba totalmente aburguesado, que había un montón de necesidades y que UECARA no solamente representaba a los empleados administrativos de la construcción sino que representaba también a los trabajadores del peaje. ¿Por qué los denominaban empleados administrativos de la construcción? Porque eran empleados en relación de dependencia de conseciones que estaban a cargo de empresas constructoras, por lo tanto, eran empleados administrativos de la construcción. Si bien es ahí donde yo me empiezo a volcar al gremialismo, siempre tuve por el lado de mi vieja: el tema político.

– ¿Alguna vez se te cruzó por la cabeza dedicarte a otra cosa?
– Sí, obvio. Yo empecé a estudiar Derecho a los 18 años, rendí algunas materias, después dejé y empecé a estudiar historia. Y cuando me empecé a meter en esto, por cómo me lo tomo, realmente no me dieron los tiempos.

– Te deben decir seguido que sos hijo del poder, ¿de qué sos hijo en realidad?
– Soy hijo de una persona que en este momento está al frente de la CGT y que maneja un gran poder, eso es innegable. El poder lo construyó y lo puso al servicio del trabajador, o sea yo no soy hijo de eso, yo soy hijo de Hugo Moyano, un militante gremial, y soy hijo de Elvira Cortés, una mujer que militó siempre en política. En algún momento, a partir de toda esa militancia que mamé toda mi vida, también me volqué a la militancia gremial. Hoy estoy en un lugar también, de alguna manera, de poder, porque conduzco una organización gremial que igualmente se hizo en base a la militancia y en base a la lucha. No soy hijo del poder, yo creo que soy más hijo de gente que creyó y que se volcó a la militancia. Yo soy hijo de eso, no me siento hijo del poder.

– Y cuando te dicen eso, ¿qué te pasa a vos?
– Me siento primero trabajador, me siento un laburante, y después me siento militante de una causa, pero esto no te lo va a entender nadie. La mayoría tiene el prejuicio de pensar “vos sos un vivo, que por ser hijo de…”. La mayoría de los periodistas toman una posición predefinida antes de saber qué dice esa parte, que a ellos no les gusta. El otro día [Eduardo] Feinmann me atacó y nunca se molestó en entender el conflicto. Hace falta estar acá adentro y ver cuál es la relación que tenemos con los trabajadores, ver cuál es la relación que tenemos con las patronales, para darse cuenta de qué se trata este sindicato de peajes o de qué se trata la labor gremial y política de Facundo Moyano o de Hugo Moyano.

– ¿De qué se trata el sindicato de peajes?
– Los compañeros no se sentían identificados por la actividad que representaba, en esencia, este gremio de la construcción, y tampoco sentían que era un gremio que fuera a representar sus intereses. UECARA es un gremio totalmente burocratizado y aburguesado. El Sutpa [Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines] se formó por una necesidad que existía en todas las autopistas de tener un gremio específico de la actividad, que haya representantes que salgan de la actividad, y de que los dirigentes no traicionen a los trabajadores. Acá no se discute el modelo sindical, acá se trata de que ninguno de los representantes de ese modelo sindical traicione los intereses de los trabajadores.

– Pareciera existir un paralelo entre el surgimiento de Sutpa y el conflicto de los subtes.
– En el subterráneo yo veo una estrategia equivocada que ni siquiera la trazan los compañeros del subte, sino que se le metieron muchos partidos de izquierda a conducir. Para mí nunca un partido político puede conducir a los trabajadores, son los trabajadores los que van a decir cuáles son sus necesidades y cuál es el camino a tomar. Son los trabajadores los protagonistas de la historia, entonces no puede venir un tipo que estudió lo que yo hice a decirme qué es lo que tengo que hacer. Creo que está muy politizado el tema del subte y, si bien tiene algunas cuestiones parecidas, ellos pidieron un sindicato en Metrovías, que es un sindicato de empresa, y la legislación laboral vigente no contempla que pueda tener personería un sindicato de empresa dentro de una actividad. El Ministerio de Trabajo por ejemplo nos reconoce a nosotros como un sindicato de actividad. Igual creo que es un reclamo legítimo el de los trabajadores del subte, de tener una representación legítima y genuina en la actividad.

– Vos exigís libertad sindical, ¿cuál es la diferencia con la libertad sindical que pide la CTA?
– La ley sindical dice que “los trabajadores tienen derecho a constituir libremente, y sin necesidad de autorización previa, asociaciones sindicales, a afiliarse a las ya constituidas, a no afiliarse o a desafiliarse, a reunirse y a desarrollar actividades sindicales”. La Constitución Nacional da protección contra el despido arbitrario, estabilidad del empleo público, organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. ¿Qué pasa? La ley sindical dice en el artículo 28 que en caso de que existiera una asociación sindical de trabajadores con personería gremial sólo podrá concederse igual personería gremial a otra asociación para actuar en la misma zona y actividad o categoría. En tanto que la cantidad de afiliados cotizantes de la peticionante durante el periodo mínimo y continuado de 6 meses, anteriores a su presentación, puede considerarse superior a la asociación sindical con personería preexistente. Respecto del conflicto puntual en AUSA, nosotros lo que estamos pidiendo es que los trabajadores puedan afiliarse a las ya constituidas, no afiliarse o desafiliarse, que los trabajadores puedan reunirse y desarrollar actividades sindicales, esa es la garantía que te da la Ley 23.551. Nosotros somos un sindicato simplemente inscripto, lo que pasa es que como dice el artículo 28, cuando hay otra asociación sindical sobre el mismo ámbito de representación personal, hay una segunda instancia de representatividad, que en realidad la tienen. En caso de que haya superposición gremial, tenés que desplazar esta personería, teniendo más afiliados. Pero si no puedo tener contacto con los afiliados, nunca voy a poder tener más afiliados. Si afilio gente y entre la empresa y el gremio los mandan a despedir, nunca vamos a poder tener la cantidad de afiliados para poder tener la personería gremial. Lo que queremos tener es la posibilidad de poder afiliar más para desplazar su personería y así poder tener las mismas facultades. La discusión que esta dando la CTA por la libertad sindical, en cambio, pretende con esta cantidad de afiliados, ínfima con respecto a la cantidad de que tienen los gremios con personería, tener las mismas posibilidades para negociar.

– ¿Cuál sería la consecuencia?
– La consecuencia sería una atomización total. Con ese criterio se puede tener 50 gremios dentro de una empresa y eso fragmenta la unidad y favorece a la patronal, y eso no está ni en discusión. Lo que pasa es que en el reclamo de la CTA hay también cuestiones de fondo que son políticas y demás. Ese modelo sindical que pretenden ellos fragmenta todo, divide, como la famosa frase “divide y reinaras”, y se favorece a la patronal. Para nosotros la libertad sindical existe dentro del modelo sindical argentino. No podés pretender con 50 afiliados negociar un convenio colectivo como negocia el que tiene 3 mil.

– ¿Y por qué los trabajadores del peaje están en Comercio?
– Cuando no hay una actividad especifica o cuando el sindicato no se aviva y dice “estos son mis trabajadores y están dentro de mi convenio colectivo o dentro de mi personería”, el empleador, que es el primero que tiene la facultad de elegir bajo cuál representación están los trabajadores, dice “¿quién paga menos?”. “¿Comercio? Bueno, los pongo a todos en Comercio.” La patronal es la que esta impidiendo que el Sutpa entre al peaje.

– ¿Por qué ustedes representan al cuco para la empresa?
– Porque nosotros le damos buenos salarios, buenas condiciones al trabajador, porque lo hacemos respetar. Esto significa un costo para la empresa, significa perder mucho poder. Macri no quiere que le disputen poder y más cuando sabemos que el 60 por ciento de la recaudación de AUSA la maneja Macri directamente. Las reglas de juego las ponemos entre las partes y lo que ellos no quieren es tener que acordarlas con nosotros. Para ellos el trabajador es un medio más de producción, pero nosotros somos seres humanos, hombres y mujeres que tenemos que vivir con dignidad y a partir de lo que generamos, que es la riqueza que maneja la empresa. Nosotros decimos cuánto tiene que cobrar el trabajador a partir de la suba de la canasta básica, a partir de todas las cuestiones que nosotros consideramos. Por eso nos impiden que podamos desarrollar la actividad gremial despidiendo trabajadores, modificando las condiciones de trabajo del personal, como por ejemplo, no dejándolos ingresar al puesto de trabajo, para que no tengan contacto con otros trabajadores, impidiendo que puedan desarrollar su actividad gremial.

– ¿En el sindicato hablan de política nacional?
– De todo, absolutamente de todo. ¿Por qué el trabajador no tendría que interesarse ni discutir cada medida que toma el gobierno? Si después esa medida va a repercutir principalmente en el trabajador, que es el pueblo, en definitiva. Nosotros queremos llevarles a los trabajadores todos los debates, la Ley de Medios, la Reforma Política, absolutamente todos. El trabajador no le puede dar la espalda a ninguna discusión política porque precisamente el trabajador es la política. Nosotros consideramos que, por naturaleza, el trabajador está en la política por ser el que genera la riqueza de la patria a partir de poner a disposición su fuerza de trabajo. Y como la genera, tiene que estar en condiciones de poder discutir cómo se distribuye eso que él mismo generó.

– ¿Cuál te parece que es el rol de la Juventud Sindical dentro del movimiento?
– La Juventud, no solamente la Juventud Sindical, cumple un rol fundamental para llevar adelante y para poder cumplir proyectos. Yo creo que es un rol dinámico, somos los que ponemos la energía, el fanatismo, la mística y el entusiasmo a todas las grandes causas, tenemos un papel fundamental para llevar adelante un proyecto nacional y popular que tiene que partir del movimiento obrero. A escala de un proyecto nacional y popular, se está hablando de un proyecto para los trabajadores, lo popular hace referencia al pueblo, y el pueblo son los trabajadores, nosotros lo vemos así.

– Siendo tan pibe, correspondería que lo corrieras por izquierda a tu viejo, ¿pasa?
– Yo me considero más de izquierda que la burocracia de izquierda que hay hoy, que lo único que hacen es poner palos en la rueda. Nosotros agarramos y exigimos por ejemplo salario para el trabajador, condiciones de trabajo, etcétera. Le hacemos un quilombo y lo conseguimos. Si hay que discutir el salario, nosotros pedimos un 30 por ciento y la izquierda te dice “¡No! ¡Hay que pelear por el 80!”, que saben que nunca se va a conseguir. Entonces siempre se van a parar desde un lugar donde parezcan más revolucionarios. En realidad los que somos de izquierda somos nosotros, me refiero a mi viejo, a todos. Yo también si quiero puedo decir que vamos por las 6 horas y el 100 por ciento de aumento, ¿y quién se va a parar a nuestra izquierda? Pasa que voy a llevar a los trabajadores a una lucha en la que van a terminar todos en la calle porque el 100 por ciento no te lo da nadie. Nosotros también nos planteamos objetivos medio loquitos y mi viejo me dijo: “pará un poco”. Pero en sí, siempre fuimos al frente por el laburante, y eso ya nos pone en posición, si vamos a lo que es el origen de la izquierda.

– ¿Te imaginás a tu viejo presidente?
– No sé, eso te lo tendrá que decir él. Yo creo que tiene toda la capacidad. ¿Vos decís si a mí me gustaría? Estaría bueno que mi viejo sea presidente, más sabiendo cuáles son sus ideas y a quiénes va a beneficiar, estaría bueno para el país.

– ¿A qué le decís Ni a palos?
– Ni a palos iría en contra de los intereses de aquellos a los que represento, Ni a palos.