inicio > Paula Penacca

ENTREVISTAS

Paula Penacca

Julia Mengolini
Agrandar fuente Achicar fuente

Entrevista a Paula Penacca, candidata a legisladora porteña, militante de La Cámpora.

La conoce casi toda la militancia porque empezó desde muy chica en los movimientos de desocupados, en cortes de calle, en los piquetes, las ollas populares y todo aquello que conformó la resistencia en los 90. Desde hace más de 10 años labura en las villas del sur de la ciudad como militante de base. Hoy Paula Penacca tiene 30, es referente de La Cámpora y candidata a legisladora porteña en la lista de Filmus con altas chances de obtener una banca. ¡Conozca a los candidatos!

-¿Cómo empezaste a militar?

-En los 90, como tantos otros compañeros de mi misma generación, cuando empezábamos a tener un poquito de visión de la realidad y a ver que los problemas que teníamos en nuestra casa o lo que veíamos en la tele -los viejos cagados a palos por la policía o los pibes con las escuelas hechas pelota- no tenían que ver con una casualidad sino con algo que definía y determinaba la realidad política del país y era justamente quién gobernaba. Y desde ese lugar, cuando estaba en 5° año me fui a militar haciendo trabajo social en una escuelita en la villa 20 en Lugano. La educación popular era, en esos años, uno de los ejes por donde más se abordaba la militancia.

-¿Cómo era esa militancia?

-Al principio éramos voluntades aisladas con un objetivo común. Estábamos metidos en una villa, nadie veía lo que hacíamos, nadie pensaba en la misma clave pero leíamos un montón de libros y discutíamos cómo hacer la revolución. Estaba buenísimo como una primera práctica militante pero la verdad que estaba bastante lejos de cómo se concretó después ese proyecto que fue a través del kirchnerismo. Quedamos medio parados y sorprendidos porque pensábamos que iba a ser de otra manera. Menos institucional. Que de repente hubiera alguien planteando las mismas cosas que nosotros discutíamos en el medio de una villa desde el gobierno nos costó bastante. Nos costó mucho dar ese paso. Para que te dés una idea, en la elección que ganó Néstor, nuestra agrupación estaba haciendo campaña por el voto en blanco.

– ¿Qué agrupación era?

– Ahí éramos la Martín Fierro y el Frente Barrial 19 de diciembre. Ahí estaba también Kito Aragón que está en la lista de legisladores como número 6. Era mi referente en aquel momento, así que fue muy emocionante volver a encontrármelo en esta circunstancia.

¿Vos no seguiste militando en ese espacio?

-No. En el 2003, después de la asunción de Néstor, obviamente hubo una discusión política grande y nosotros nos fuimos de ese espacio porque empezamos a ver que el kirchnerismo planteaba una cosa diferente en la que se podía hacer algo. Entre mediados y fines del 2003, el grupo en el que yo estaba, entre quienes estaba el Cuervo Larroque, hicimos el click, dimos el pasito y nos fuimos de ese espacio y empezamos a armar otro que tenía más afinidad con el kirchnerismo. Pero a mí lo que me hizo el click fue ver la asunción de Néstor en mi casa con mi viejo y que mi viejo llorara. Mi viejo es radical, tachero, un tipo que no terminó el secundario, que se había desmoronado en los 90. Que llorara un tipo así era para volver a creer en la política. Se conmovió con el discurso y ahí yo dije “opa, acá hay algo que no estamos viendo.

-¿Cómo es la militancia territorial?

-Es la posibilidad de la transformación real a partir de la política en la realidad concreta de la gente. Nuestra tarea es organizar, generar discusión política, que la gente se sienta protagonista, que tenga ganas de reclamar, de putear, de hacer. Después hay un montón de formas para que eso suceda. Puede ser que la gente se organice y defienda la plaza del barrio y que tenga ganas de cuidarla, pintarla y cambiarle el nombre o puede que se organice para reclamarle al gobierno que le haga las cloacas. Hay infinidad de alternativas. Cuando uno dice “hay que organizar a los compañeros del barrio”, en realidad está diciendo, “hay que convertirlos en sujetos políticos, que estos tipos sientan que pueden trasformar su realidad y que no crean que se la deben a otro”. Hacemos de todo, desde apoyo escolar hasta dar charlas de formación política, sobre todo ahora que explotó la participación.

-¿Qué impronta le pone la juventud a la gestión?

– Los jóvenes somos cabeza dura. En la gestión del Estado uno se encuentra mucho con “esto no se puede hacer”. Hay que encontrar la manera de hacerlo. Tenemos un montón de compañeros que han asumido lugares importantes en la gestión y quedó muy claro que podemos hacer eso que nunca se había hecho. Somos tercos y defendemos mucho los intereses del Estado porque entendemos que así defendemos los intereses del pueblo.

-¿Y en la representación?

-¡Todavía nunca lo hice! Lo que tengo como perspectiva si llego a ocupar ese lugar es que vamos a tener un poquito más de sensatez para entender y mirar la realidad y recoger las demandas de la gente. Que sea más fiel esa relación entre lo que hace falta y lo que se proponga adentro de los órganos representativos. Lo que fue el Consejo Deliberante y es ahora la Legislatura, tiene una lógica muy corporativa, muy encerrada y desde el interés individual, por eso existen una cantidad de unibloques y los bloques se desarman. Pareciera que no hay un proyecto político porque cada uno se acomoda de acuerdo a su propio interés. Yo creo que eso también lo tenemos que revertir. En esta lista -no sólo porque está compuesta por jóvenes sino que está compuesta por militantes de este proyecto- creo que lo podemos lograr. Somos un cuerpo que sostenemos una idea y no individuos que vemos qué es lo que más nos conviene hacer.

-¿Te pusiste a pensar si sos representativa?

– Siento que soy representativa de este proyecto, del compromiso de un montón de compañeros, de un montón de habitantes y de gente que ha asumido un compromiso fuerte con contribuir desde donde puede para que esto se siga sosteniendo. Me gusta pensar que soy representativa de eso. Después la realidad lo demostrará.

-¿Y qué proyectos presentarías?

-Yo arrancaría- considerando mi historia y mi militancia- por el tema de vivienda, por la urbanización de las villas y por mejorar la calidad de vida de no sólo de la gente que vive en las villas, también hay gente que vive hacinada en conventillos, en hoteles, en pensiones. Ese es un tema central para abordar. No es un tema tan amplio como para pensar que no lo podemos resolver. Para resolver el déficit habitacional de la ciudad no hacen falta más de 50 mil viviendas y pensemos que el gobierno nacional ha construido 550 mil soluciones habitacionales.

-¿Se te hizo más difícil el camino por ser mujer?

-Yo creo que sí. Pero creo que eso también a muchas compañeras nos da otra fortaleza. Yo creo que hay que entender por dónde se puede. Si uno se queda en el molde que la corporación política le pone a las mujeres, es muy difícil. Si uno entiende que eso no es, y no se cree lo que le dicen, hasta empezás a encontrar algunas cosas que te facilitan. Porque las minas tenemos otra lógica para hacer política y muchas veces eso a los tipos los descoloca un poco y eso puede abrir algún camino. Pero sí, estoy convencida que a las minas nos cuesta el doble el camino. Porque estamos estigmatizadas, destinadas casi de una manera imposible de modificar a ocupar determinados lugares y no otros. Y lo otro que tenemos que hacer es construir y fortalecer la solidaridad de género en la política. Yo en política me he encontrado con compañeros que tenían una lógica muy machista y entonces a veces eso hacía que te segregaran en algún lugar, pero sobre todo me he encontrado con compañeras machistas, poco solidarias.

– Jodidas.

-¡Ja! Sí. Esa es una lucha incansable. Yo hago más fuerza con las compañeras que con los compañeros y estoy más tiempo convenciendo a las compañeras de que es importante que ocupemos determinados lugares, que no nos matemos entre nosotras, que ponderemos determinadas actitudes entre nosotras. Aunque ahora con la presidenta es todo más fácil.

-¿Cómo armarías tu dream team? ¿Quiénes serían los asesores del despacho de Penacca?

-¡El despacho cumpa! (risas) Hay que hacer un lindo equilibrio. Me gustaría tener compañeros con criterio político pero que vengan de la gestión porque eso le pone una dinámica. A veces la legislatura aplaca los proyectos porque están muy mediados. Además lo ideal sería pensar en 4 o 5 temáticas para profundizar y poder incorporar compañeros con saberes específicos sobre esas cosas. También me parece que naturalmente va a ser toda gente joven.

-¿Qué hizo Macri durante su gestión?

-Macri hizo pelota la ciudad. Lo primero que tenemos que recuperar es la idea de que el Estado en la CABA también tiene que tener una presencia importante. Hemos tenido subejecución en todas las áreas estratégicas de desarrollo y que posibilitan que la gente viva en condiciones dignas. Tenemos que recuperar y darle una entidad particular al aspecto de la vivienda y ahí recuperar el IVC. El gobierno de Macri dejó de poner dinero en los créditos del IVC, dejó de invertir en las obras de infraestructura en las villas, de mejorar las condiciones edilicias de las casas, los establecimientos educativos se vienen abajo, bajaron las becas escolares. Incluso desde esta lógica de la gestión eficiente, que era la impronta que supuestamente tenía el macrismo, también han hecho un desastre: las peores contrataciones, los créditos más caros. La política del espacio público fue enrejar las plazas y vaciarlas a trompadas. No ha habido ningún ámbito de desarrollo en la que los tipos hayan tenido una política eficiente. Además tenemos que construir una gestión de la ciudad más transparente porque hubo muchísimos negociados como el de la basura, por ejemplo.

-¿Alguna vez la saludaste a Cristina?

-El otro día en el escenario, cuando presentábamos la fórmula.

-¿Y qué le dijiste?

-“¡Fuerza compañera, vamos para adelante!”

-¿La tenías pensada o fue lo que te salió?

-No sé. Pero se lo dije bajito y al oído y pensé que se lo iba a gritar con una energía terrible pero casi no me salió la voz.

-¿Si la volvieras a cruzar le dirías lo mismo?

– ¡Ay no sé! Lo voy a pensar miles de noches y seguro no me va a salir. Pero ahí hay algo lindo, eso de sentirse representado, porque cuando ves un discurso por cadena nacional no tenés ganas de cambiar el canal, tenés ganas de verlo y de tomarlo como ejemplo, una escucha a la Presidenta y dice “esto que dijo es lo que tenemos que salir a hacer”. ¿Qué le diría a la Presidenta? Le diría que ella es el ejemplo.

-¿A que le decís ni a palos?

-A hacer algo de lo que no estoy convencida.