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ENTREVISTAS

Santiago Mitre, director de El Estudiante: “Me interesa ver como la politica se apodera de las personas que la ejercen”

Julia Mengolini
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Este jueves se estrenó una peli que se llama “El estudiante” y que trata sobre Roque, un pibe del interior que viene a estudiar a la Facultad de Sociales de la UBA y termina militando a fondo. Como muchos de los niapaleros transitamos ese mismo camino, nos pareció interesante la propuesta. La película fue enteramente filmada en la Facu y como se hizo con dos mangos, de “extras” hicieron los mismos pibes… ¡hasta la escena de la toma del rectorado es una toma real del rectorado! Además, todos los yeites y singularidades del lenguaje y las formas militantes están muy bien. Los que saben de cine dicen que la película se zarpa de buena, que fue el hit del BAFICI y que ganó muchos premios internacionales. Y nosotros, que nos gusta mucho el cine pero más manija nos damos con la política, quisimos hablar de eso con su director, Santiago Mitre.

Por Julia Mengolini

-¿Cómo fue que te metiste en el mundo de la militancia universitaria? ¿De dónde viene el interés?

-El interés viene primero de filmar la universidad pública como espacio. Yo quería filmar la universidad con sus singularidades y todavía no había llegado a la militancia política como especificidad adentro de la universidad. Tenía la idea de un personaje que deambulara por la universidad saltando de una carrera a otra sin mucha aptitud para el estudio y quería una película, si querés, un poco más existencial que indagara en cuestiones de la vocación o sobre cómo alguien encontraba eso que se llama vocación que ni siquiera sé bien qué es. Y así empecé a ir a la facultad a mirar, a sacar fotos y retratar el lugar. Y la política es algo que está muy presente. Y uno de los episodios que empecé a desarrollar fue el que terminó tomando el centro de la película: cuando conoció a una chica que militaba y terminó interesándose por la militancia política. Esa historia que empecé a desarrollar dentro de la política se apoderó del relato y pasó de ser un retrato de la universidad pública y a ser una película más descentrada a centrarse en eso: un proceso de aprendizaje y de cómo un personaje encuentra su vocación política. Y a partir de ahí se plantean algunas singularidades de la militancia política actual y de cómo se hace política en esta época.

¿Cuáles son los debates que plantea la película?

-No estoy seguro de cuáles son los debates. Me parece que la película más que nada muestra algunas cosas y plantea más que aseverar nada. Me parece que este personaje se acerca a la política desde un lugar meramente pragmático. Es alguien que tiene como cierta voracidad en todo lo que hace: con las mujeres y en todo lo que se le va poniendo adelante. Y se da cuenta rápido que tiene una habilidad práctica que puede ser útil para determinado funcionamiento político. Se convierte rápidamente en un pichón de puntero y el recorrido moral es darse cuenta que la política no se ejerce desde la práctica sino que se tiene que ejercer desde un contenido ideológico.

-Sin embargo, la película muestra más la dimensión rosquera que la dimensión ideológica de la política.

-Bueno, es que el personaje encarna esa visión. Yo trabajo con un punto de vista fuerte. La política se mira desde esos ojos y se mira desde la lógica que él entiende, o que él cree entender. El no tiene contenido ideológico, no tiene formación ideológica y se está acercando a la política desde un lugar no ideológico. Hay otros personajes que sí. Paula es una mina con más formación para la discusión política más ideológica. Y después, yo lo que quería era trabajar con los procedimientos políticos, con los materiales: con la rosca, con las alianzas, con las pequeñas traiciones, con las mezquindades y con la pasión política en sí: me interesa ver cómo la política se apodera de las personas que la ejercen.

-Sin embargo, tiene una dimensión moral que se dirime al final.

Me parecía importante que la película planteara una posición moral con respecto al tema que retrataba: con respecto a la rosca o al modo que tienen algunas personas de acercarse a la política por la búsqueda del poder, que no es en lo que creo yo.

-¿Vos sos un poco Roque?

-No sé si soy un poco yo. El personaje representa cierta cosa que tengo yo y que tiene buena parte de la juventud: estar en estado de pregunta. Hay una revalorización de la participación política y del ejercer político que es muy positivo pero todavía muchos no terminamos de encontrar cuál es el modo de volver a hacerlo.

-¿Cuando empezaste a hacer la película?

-Empecé a desarrollar el guión hace dos años y medio o tres.

-Te pasaron muchas cosas en el medio: asesinato de Mariano Ferreyra, muerte de Néstor con su reverdecer de la militancia…

-Igual el reverdecer de la militancia venía desde antes. A pesar de que la película es muy de ficción, hay un montón de cosas de la época en que se filmó que se filtran mucho. Nosotros empezamos a filmar en paralelo al conflicto de los secundarios por las condiciones edilicias y adelantamos el rodaje como para poder filmar algunas de las movilizaciones en torno a ese tema. Al poco tiempo se sumó una toma muy grande en sociales que es donde filmamos mayoritariamente y filmamos eso. A los pocos días asesinan a Mariano Ferreyra y eso produjo todo un reposicionamiento de la izquierda en la facultad y un montón de movilizaciones y reclamos que no filmamos directamente pero sí se ven en las paredes. Una semana después fallece Kirchner y también generó todo un reposicionamiento del peronismo en sociales.

-¿Venís de una familia militante?

-Vengo de una familia que toda su vida participó en política. Mi bisabuelo fue ministro de agricultura de Yrigoyen y diputado, mi abuelo fue funcionario del primer peronismo y embajador, mis viejos militaron en la Juventud Peronista y después pertenecieron al FREPASO. Yo nunca participé activamente en política pero es que algo que tengo en la genética.

-¿Te pareció interesante la política que se da en la Facultad de Sociales?

– Valoro muchísimo las discusiones que se dan en esa facultad que es la que más miré. Sé que Sociales tiene su propia lógica que tal vez se reproduce un poco en Filosofía y Letras y en Psicología. Pero sé que otras facultades son diferentes. Y eso es interesante para la película, yo quería un relato político específico que se refiriera a un mundo concreto como para referir a los otros mundos de modo indirecto. Y esa conformación de mundos tan extraña que hay en Sociales y en cada facultad, es lo que le da el plano universal a la historia: no se habla de peronismo directamente, no se habla de radicalismo, ni de izquierda, se habla de un montón de agrupaciones que uno no sabe bien qué son. Y eso hace que la película pueda ser comprensible fuera de Argentina. Yo quería que la película tuviese apertura hacia otros públicos. Y conecta muchísimo mejor de lo que yo esperaba por eso, porque esa singularidad tan excesiva que tiene la política en la facultad le da mayor universalidad al relato.

-¿Se entendió en el mundo?

-Sí, hace poco la dimos en un festival en Suiza y a mí me sorprendió. La película entra en una sintonía muy fuerte con lo que pasaba en Londres, en Grecia, en España, con Chile. Interesa mucho por eso, como si fuera emergente de una época, a pesar de que la terminé de filmar antes de que surjan muchísimos de los movimientos que se están dando ahora.

-Cuando la ví, a mí me ponía nerviosa no entender quiénes eran o no peronistas…

-Y bueno, eso es un problema de esta época en la discusión política. Es como si todo pasara por eso y yo quería evitar definiciones en torno a cualquier hecho coyuntural de la política, prefería que la política fuera más un reflejo de una época que de un hecho específico.

-¿Crees que lo que vos viste en la política universitaria refleja de alguna manera la política a nivel nacional?

-Yo parto de la política universitaria como para hacer un relato un poco más universal. Entonces, al principio creo que la película es un poco más naturalista o un poco más realista y después se vuelve más general. La idea siempre fue hacer un relato de ese microcosmos para poder narrar si se quiere cualquier institución donde la política interviene. O sea que yo forcé la ficción para que se entendiese eso. Y después sí, el modo en que se hace política me parece que se reproduce en cualquier ámbito. La tensión entre la idealización y la práctica se da en cualquier espacio, es una discusión que tiene mucha actualidad en todos los ámbitos políticos. También me interesaba mucho el relato de la juventud. Y si bien Roque es como una especie de pragmático a ultranza, me parece que el abanico de personajes no lo es.

-¿Hay un diálogo con los 70 en la película?

-Sí. Yo quería que la película entablara dialogo con ciertos sucesos históricos. Por eso se habla del alfonsinismo y del traslado de la capital a Viedma, se reproduce el discurso de Perón cuando echó a los Montoneros de la Plaza, se habla un poco de Ezeiza, de Lisandro de la Torre. Los 70 y los principios de la democracia fueron momentos donde la juventud estaba muy presente así que estaba bueno entablar diálogos con eso.

-¿Cómo fue hacer una película sin el INCAA?

-Muy difícil. Igual es difícil hacerla con el INCAA también en este momento, sobre todo en lo que a óperas primas respecta. Hay una política muy restrictiva, tal vez comprensible porque hay un caudal que dinero que hay que repartir y deciden poner coto en algunos lugares y el coto está en las óperas primas, lo que hace muy difícil el recambio generacional. Yo me presenté a un concurso de guiones y lo perdí. Ante eso tenía opciones muy engorrosas y burocráticas que hubiesen tenido parada la película por dos o tres años. Por suerte, tengo muchos amigos muy capacitados y dispuestos a ayudarme, tenía a los actores de mi lado entusiasmados con el guión y con la ayuda de mucha gente, logramos que la película se haga y se hizo en condiciones técnicas que son buenas para el cine independiente, que están al nivel del cine industrial.

– ¿Cómo ves el estado actual del cine nacional y el esquema que plantea el INCAA?

– Hay cada vez menos interés en ver películas argentinas. Eso también sucede en un punto porque no hay un esquema de exhibición acorde que contemple todas las singularidades de las películas, hay un circuito donde se exhiben las películas en competencia con las grandes películas norteamericanas y no existe otro circuito en donde una película más chica pueda exhibirse en buenas condiciones. Por otro lado, los exhibidores son muy tiránicos en ese sentido: si la película no funciona en esas primeras dos semanas, se va. No se ve nunca más. También está siendo muy ineficaz la política de otorgamiento de crédito. Se otorga pero después lo liquidan con muchísimo retraso. Las películas que ganaron el concurso de ópera prima al que yo me presenté, que fue hace dos años, todavía no recibieron un peso y no se sabe cuándo van a filmar. Las cuotas no llegan a tiempo. Pero lo que más nos interesa pelear a los cineastas independientes es tener un circuito alternativo de exhibición, que las películas se puedan exhibir con buena calidad y que eso tenga ayuda del Estado. Las películas que hoy convocan gente son coproducciones del Estado con canales de televisión que tienen la capacidad de tener publicidad y actores famosos que convoquen gente a la sala. Pero es una discusión muy compleja y difícil de resumir en pocos minutos. También es cierto que mi película no puede ser considerada una película de Argentina para el INCAA porque no se pre-clasificó y no cumplió con determinados requisitos del Instituto, entonces no tengo acceso a los beneficios como, por ejemplo, cobrar subsidios. Es una película terminada, gana premios en todo el mundo y yo no puedo recibir nada y no la puedo estrenar en el circuito de salas que tiene el Instituto. En un momento había un concurso para películas terminadas pero eso ya no existe más.

-¿Qué estás planeando?

-Estoy escribiendo una película nueva que también entabla diálogos entre la política actual y la política de los 70. Y después fundé una productora con dos amigos más que va a terminar este año una película que se llama “Los Salvajes”. El año que viene vamos a filmar una película sobre la Patagonia Trágica que se va a llamar “1922”.

– ¿A qué le decís ni a palos?

– A que me digan qué es lo que tengo que filmar y de qué modo, a perder independencia.

Recuadro:

El estudiante se estrenó el jueves 1º de septiembre. Las funciones serán en dos salas: en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415) los jueves a las 22; y en la Lugones (Av. Corrientes 1530) del jueves 1º al lunes 5 de septiembre a las 14.30, 17, 19.30 y 22 y luego todos los viernes, sábados y domingos del mes a las 22.