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ENTREVISTAS

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Teresa Parodi y Ana Prada

Ni a Palos
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Una es un tótem de la música popular argentina y latinoamericana; la otra es tal vez la más interesante aparición en la canción rioplatense de los últimos años. Una tiene una trayectoria que abruma y una obra enorme y robusta; la otra apenas dos discos y una cosecha de reconocimientos célebres envidiable. Mientras las vemos ensayar preparando el concierto que darán en días, la cosa fluye como si un conocimiento ancestral y metafísico las hubiera hecho dialogar mucho antes de esto. Teresa Parodi y Ana Prada se juntan a componer y cantar. Un hecho artístico poderoso está sucediendo. En un alto del ensayo hablamos con ellas.


por Zappa

La sensación que da es que este encuentro ya se había producido, como que hay una lógica que acercaba el trabajo de ambas. ¿Ustedes lo viven así también?
Teresa Parodi: me parece que muy naturalmente fuimos una hacia la otra. Yo la conocí a Ana cantada por Liliana Herrero, me encantó esa canción que se llama Tierra adentro, donde encontré todos los colores de mi región musical -que yo creo que es una región mucho más grande que el lugar donde naciste, por suerte-, que es riquísima y en la cual una siente que tiene todos los caminos por caminar. Y naturalmente quise conocer más de Ana, y Liliana me dijo que ella cantaba en un lugar que se llamaba NoAvestruz, la fui a ver y me encantó. Y sentí un natural acercamiento, una comprensión de su lenguaje, fue como una bocanada de aire hermosa, me parecía que tenía mucha luz propia, que caminaba marcando la huella. Y bueno, de sorpresa en sorpresa, de emoción en emoción, empezamos a compartir algunas cosas, la invité a ella a cantar, ella me invitó también. Y de golpe me empezó a surgir una idea: ¿y si cantamos juntas, y si componemos juntas? Porque lo que más me daba ganas era de componer con ella además de cantar, que es lo más natural de hacer con una persona que canta. En cambio, componer no es tan sencillo porque son lenguajes que uno maneja con un montón de universos, palabras, historias, herencias, búsquedas y millones de cosas que uno transita que son muy individuales. Y encontrar a otro para componer es muy fuerte. A mí me ensancha el corazón, el pensamiento y me pongo feliz como un chico, quiero ver qué pasa con eso. Bueno, todo eso me pasó con ella, y fue tan fluido y tan bien que es cierto eso que preguntabas de por qué no antes.

Vos, Ana, tenés una carrera que recién arranca y sin embargo hay algunas figuras de la canción rioplatense (Liliana Herrero, Fernando Cabrera, ahora Teresa Parodi) que manifiestan esa admiración por vos. ¿cómo se lleva eso?
Ana Prada: Estoy re agradecida y sorprendida y en el caso de Teresa lo que hago es aprender constantemente de su oficio, de su trayectoria, de su manera de ser, es como que no lo puedo creer. Estoy recontra agradecida y me siento halagada de escuchar de Teresa todas esas cosas bellas que dice de mis canciones y a la vez no deja de generarme cierto temor y responsabilidad.

Igual un poco acostumbrada ya estás a ese tipo de elogios.
Pero yo soy bastante nueva en esto. Yo a Cabrera lo conozco de Uruguay como de otros contextos, y siempre la propuesta ha sido de compartir un escenario o una canción, pero nunca me han hecho una propuesta así de compartir la composición de una manera tan generosa. Ese es el diferencial de este encuentro. Es como abrir un poquito del alma de cada una para dejar que la otra entre y hacer juntas algo. No es tan fácil ser generoso en eso. Hay muchísima gente generosa pero no tan fácil compartir la composición, puede haber allí una cosa narcisista de “no, yo puse esta palabra acá, y vos me la querés correr acá, esta es mi palabra que la puse ahí y se terminó”, etc., y eso con Teresa no me pasa para nada, siento la absoluta libertad de escuchar lo que me propone, y si le gusta, encantada de la vida; y si no, me parece perfecto. Es decir, siento la libertad de proponerle y eso habla de una generosidad más profunda que otras.
TP: Lo lindo es poder juntarnos para producir un hecho diferente, y no solamente juntarnos para cantar una canción que está buenísimo y ya lo hemos hecho, sino proponernos mezclar nuestros lenguajes. Porque yo he aprendido mucho de Ana, porque en la vida siempre se aprende. Y eso es una de las cosa más importantes que debemos saber: que siempre se aprende del otro, no importa la edad que tenga. Y a mí me encanta aprender de la gente joven porque es inesperada, porque tiene una asombrosa libertad, porque están más como –digamos- buscando el desafío, porque son originales y no tienen ataduras de ninguna índole. Yo también hice eso cuando era joven, lo que pasa es que después uno se va metiendo, o te meten y te encasillan. Y entonces tenés que explicar que no, que yo no sólo compongo chamamé, que toda mi vida compuse de todo, pero ya está esto de: Teresa Parodi, chamamé. Yo quedé encasillada ahí, a mucha honra también porque amo la música de mi lugar y yo empecé con una apuesta generacional a la música de mi lugar, además de mostrar todas las otras cosa que compuse siempre.

Pero vos lograste una cosa que es muy difícil de lograr que es ser vanguardista y popular al mismo tiempo…
Y los dos caminos me encantan, y me nutren, y los quiero caminar a ambos.

En ese sentido veo que vos, que sos parte de la gran tradición de la música popular argentina, buscás todo el tiempo renovarte, y Ana, que es parte de la novedad, vuelve a una tradición.
TP: Exactamente

De todos modos es notable que Teresa tenga iPad para pasar las letras y Ana revuelva los papeles.
AP: (risas) Es que Teresa es top. Tiene una topetitud total. Yo estoy anotando a mano y ella saca el iPad y graba. Es una cosa impresionante, todos los I que tiene. Si te muestro mi celular vas a ver la diferencia en años de tecnología que tenemos. Es vanguardista Teresa.
TP: A mí me encanta la tecnología y pienso incorporarla más a mis lenguajes.
AP: Eso habla de la inquietud de Teresa por todo, por descubrir, por seguir, por no quedarse. Si no fuera así no estaría yo acá. Ella tiene su carrera que es un éxito, toca 300 veces por año, es híper conocida, tiene un repertorio que puede elegir 20 conciertos distintos de la cantidad de canciones que tiene escritas. En cambio, está proponiéndome y estamos haciendo esto juntas yo creo que por esa inquietud…de tener iPad. (risas)
TP: Es que si pierdo un día esa necesidad de bucear, pienso yo, mejor sería dejar de hacer esto porque me aburriría mucho. Yo no me aburro nada y siempre estoy abriendo puertas porque tengo esa necesidad de que los demás me digan cosas, porque es un espanto cuando no te dicen nada, o cuando nadie tiene nada para preguntarte o para cuestionarte y todo el mundo acepta todo. Eso es una cosa espantosa, el silencio, la nada, la indiferencia. Entonces, cuando veo a la gente joven que con tanta naturalidad desacomoda todo, yo me desacomodo a ver qué me pasa.

¿Como tienen pensada la presentación del 4 de agosto? Van a estar las dos siempre, van una parte cada una?
AP: Vamos a estar las dos juntas bastante y seguro que haremos algunas canciones de cada una, pero en las canciones mías cantará Teresa y a la inversa. Y después haremos las canciones que han surgido de nuestro encuentro compositivo, que ya es una entidad en sí misma y que no es ni ella ni yo sino otra cosa.

Para quien conoce las poéticas de cada una es posible, escuchando esas nuevas canciones, a veces apostar qué cosa es de cada una.
AP: A mí me gusta mucho la idea de no pensar quién hizo qué cosa. Esto es lo que nos pasó juntas, es el resultado de vibrar en una cuerda en un momento determinado en la búsqueda de la belleza y de la expresividad de lo que uno trae y de lo que uno encuentra buscando. Ese resultado me parece genial.

Hay en las dos –es una hipótesis personal- más allá de la sensibilidad, una mirada sobre la tradición de la música popular de esta región. Como si hubiera antes o durante la interpretación, una reflexión sobre esa tradición. ¿Lo viven así ustedes?
TP: Yo no intelectualizo de esa manera. Me muevo por emociones pero de hecho tengo un concepto armado, me formé escuchando un determinado tipo de música, sobre eso estoy parada y estoy muy convencida de dónde estoy parada. Y con esa herramienta trabajo para seguir. Entonces todo el tiempo estoy trabajando con lo que yo recibí, con lo que yo busqué después. Obviamente a dónde fui a buscar supone desde ya un preconcepto que tiene que ver con un pensamiento –como se decía en mi época: con una posición tomada- entonces, esa búsqueda es ya una manera de pensar. Luego yo creo que la música es un hecho vivo: nunca vas a cantar igual una canción. Yo me paro como artista desde la absoluta libertad, a mí no me ata nada, pero al mismo tiempo sé de dónde vengo. Y siempre es una sorpresa hacia dónde me puede llevar mi propia canción y la canción de otro.

Tu llegada, Ana, coincide con el desembarco en Buenos Aires de una serie de músicos uruguayos que han tenido en los últimos años una gran recepción acá como hacía tiempo que no se daba. ¿Te sentís parte de esa movida?
Sí, si lo que nos une es la idea de componer desde la absoluta libertad. Yo, por ejemplo, con Martín Buscaglia tengo que ver porque somos de la misma generación pero musicalmente capaz que no tenemos nada que ver. No somos ni parecidos pero al mismo tiempo formamos parte de un mismo movimiento que no sé como llamarlo, ni qué es, ni nada. A mí me cuestan mucho las etiquetas porque en mi caso no hago ni folclore pero medio que sí, y tengo cantidad de canciones en tres, o en seis por ocho, cosas que son tal vez un sello del folclore latinoamericano que es lo que uno ha venido escuchando. Yo no intelectualizo respecto a qué tengo que hacer con la tradición. Nunca me ha importado mucho la tradición aunque la he respetado y querido mucho. Me gusta mucho ir al campo y ver la gente haciendo sus cosas que son tradicionales, disfruto de eso, tengo una rama de la familia que fueron campesinos, etc. Pero nunca desde una cuestión tradicionalista o conservadora sino todo lo contrario. Sí me preocupa nutrirme, ahora estoy leyendo un libro de Osisris Rodríguez Castillo, del que conocía canciones pero no escritos y estoy pirando con su poesía, y uno podría decir que es re tradicionalista, pero me interesa aprender de eso, no perder el norte. “Árbol sin raíces no aguanta parado ningún temporal”.
TP: Toda mi generación ha aprendido, por ejemplo, de Zitarrosa y de Viglietti, todos hemos bebido de esas aguas. Nos alimentamos de ese sonido tremendo. Zitarrosa es uno de los grandes poetas de este continente, Guitarra Negra, por ejemplo, es algo que yo escucho ritualmente.

Las dos han manifestado en los últimos tiempos un compromiso y un apoyo con los procesos políticos que se vienen dando en Argentina y en Uruguay. ¿Cómo están viendo estos procesos?
TP: Yo pensé siempre que si digo lo que no me gusta tengo que decir lo que me gusta, para ser honesta. Toda la vida me paré en la vereda de la oposición, y caminé con la gente, por las luchas, como parte de este país y con los reclamos de justicia. Entonces, cuando hay una transformación que con todas las dificultades se sigue produciendo, porque ha habido un cambio de modelo que es de inclusión y no de exclusión como el que veníamos viviendo por años, yo salgo a decir que me gusta. Yo pienso que es un proceso difícil, y que es un tiempo que hace diez años era impensado, que estamos atravesando una crisis internacional que es durísima, y que la lucha por sostener estos procesos, en toda Latinoamérica, se da cuerpo a cuerpo. Me perece que más allá de lo que no pudimos hacer todavía, y de lo que nos están impidiendo hacer, este es un tiempo privilegiado.
AP: Yo por primera vez en mi vida me siento orgullosa de pertenecer a un gobierno, y a un partido político que he votado toda mi vida y que recién en los últimos años ha llegado al gobierno. Sobre todo me encuentro a las órdenes de los que pasa en Uruguay, me alisto bajo esa bandera, y estoy muy contenta con lo que está pasando en mi país. Latinoamérica está avanzando mucho en políticas de inclusión, Uruguay ni hablar. Y más allá de los errores o las internas, Uruguay ha mantenidos una izquierda unida y madura y entonces está clara la cancha: está el Frente Amplio de un lado, y los blancos y los colorados del otro, que son lo mismo. Y el Frente es el que está sosteniendo hoy por hoy un país que ha generado políticas realmente de inclusión como nunca antes se habían hecho.

¿A qué le dicen ni a palos?
AP: Ni palos a bajar la edad para meter a los gurises presos.
TP: Ni a palos a volver para atrás, a renunciar a la posibilidad que nos están dando nuestros pueblos, ni a palos a renunciar a la construcción colectiva. ¡Y ni a palos a dejar de cantar con Ana Prada!
AP: ¡Ni a palos a dejar de cantar con la Tere!

Ana Prada y Teresa Parodi se presentarán juntas por primera vez el próximo sábado 4 de agosto a las 21 hs. en el ND/Ateneo, Paraguay 918. Entradas en venta en www.ndteatro.com.ar