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FECHITISMO

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50% Rasta 50% Snob

Julián Eyzaguirre
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Luego de una semana fechitista signada por la masacre, el éxodo, el aniversario del asesinato de Trotsky y algunas otras yerbas, arribamos a este 26 de agosto con algunas efemérides dignas de mención y una muy especial que recomendamos leer bajo la melodía de Redemption Song.

Para empezar -como quien dice, con «la mala noticia»-, recordamos aquel álgido 1810, tan emblemático para la Patria, ya que hoy se cumplen 212 años del levantamiento de Liniers contra la Primera Junta de Gobierno, acto que le salió como tiro por la culata ya que acabó cagando fuego bajo las ráfagas de los fusiles que le dieron muerte por cipayo y realista. Pero paremos la mano, no sembremos violencia; estamos en el Día Nacional de la Solidaridad, en honor al nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta en 1910, así que pensemos en algo un poco más feliz y puro, como la manta blanca que le cubría la zabiola a la madre… Por ejemplo, podemos cantarle el feliz cumpleaños a Thalía, la del amor a la mejicana, o a Macaulay Culkin, el pobre angelito que terminó re zarpado en falopa, o también, podemos leer algunos capítulos de Rayuela a ver si lo entendemos, en honor al 98° aniversario del nacimiento de Julio Florencio Cortázar.

Pero contrario al nacimiento, es decir, la muerte, hoy se cumple un nuevo aniversario -el número 37, para ser exactos- del fallecimiento del emperador etíope y conductor espiritual del movimiento rastafari, Haile Selassie, quien será el protagonista de este Fechitismo.

Selassie, para que todos sepan, es el ícono que inunda las canciones del reggae desde Bob Marley hasta el rasta-reggae-muffin y todas esas versiones hiphoperas que hoy suenan en la radio hablando sobre el «Reino de Jah», la «salvación» y el porro como herramienta de transformación mental y espiritual. Pero veamos algunas cuestiones más específicas de este personaje que hoy se nos iba del mundo, allá por 1975. Selassie venía de una familia dinástica descendiente del mismísimo Rey Salomón y su discurso ante la Liga de las Naciones en 1936, donde habló sobre las injusticias cometidas contra su pueblo y criticó el accionar del fascismo italiano, fue un hito fundacional de la cultura rastafari que lo adoptó como símbolo de sus creencias al considerarlo el Mesías Negro que cumplía con la profecía del Apocalipsis. En Jamaica fue donde tuvo gran arraigo este movimiento y en donde estuvo presente el mismo Selassie en 1966, conociendo al pueblo jamaiquino y encendiendo la fiebre rastafari, cuyos exponentes más importantes fueron el cronista Marcus Garvey y el músico Bob Marley. «Eh, Bobby Marley, sing something good to me» por ahí le haya dicho Selassie a Bob y éste no dudó un segundo… De la noche a la mañana conquistó al mundo con sus canciones y difundió la cultura rastafari por todos lados. Una pena que haya degenerado como degeneró, en rastapibes que no se preocupan mucho por las injusticias contra los pueblos, pero veamos el lado positivo y es que nos regaló una hermosa música que, acompañada de un buen churrengue, va como piña de Maravilla Martínez.