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Famosismo

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Definición / Hipótesis de la instalación / Difusión de ideas / Tesis de bajar la vara / Límites del famosismo

El famosismo es una técnica electoral que consiste en la adopción de figuras públicas vinculadas en general al arte o al deporte para encabezar o participar de listas políticas a los fines de obtener un mejor resultado electoral. En ese sentido no se considera una práctica per se del orden de lo ilegítimo, aunque sí implica una tensión en la disputa entre la política profesional y los denominados outsiders.

Hipótesis de la instalación

Todo desarrollo de una campaña electoral consta de tres o cuatro pasos inevitables a seguir para alcanzar el objetivo propuesto. Amén del manual de estrategia que se utilice, todos los autores coinciden en señalar que el primer paso consiste en la instalación del candidato. De esta manera, el famosismo sería una forma de dar por sentado este primer paso, toda vez que su fortaleza es, precisamente, el grado de conocimiento que obtiene en la sociedad civil. Se trata de una estrategia que consiste en saltearse este primer paso, entrando de lleno en la segunda de las instrucciones: la difusión de las ideas.

Difusión de ideas

Debido a su carácter de famoso, el personaje que se candidatea sólo por serlo, corre con la ventaja de ser previamente conocido. Sin embargo, también posee la desventaja de que sus ideas, aún cuando no sean estrictamente del ámbito de lo político, también son conocidas por el gran público y la dificultad consiste en adaptarlas a la coyuntura, lo que comúnmente se denomina como incapacidad de resistir un archivo. Tal es el caso, por ejemplo, de la famosísima Rocío Marengo, candidateada por el partido de la Ciudad de Buenos Aires, PRO, quien alguna vez manifestara que “si no los matás de chiquitos, los tenés que discriminar de grandes”, refiriéndose a cierto sector de la población, cuya descripción no agrega demasiado a la sentencia.

Tesis de bajar la vara

El repudio al que suele ser sometido el famoso exige rápidas estrategias de recubrirlo con características positivas, que van desde ensalzar su vocación de servicio hasta asegurar que haber formado parte del ámbito del deporte o del arte le otorgó suficientes ingresos como para no corromperse. Sin embargo, cuando ello no resulta suficiente, suele adoptarse la estrategia de “bajar la vara”, consistente en postular un candidato famoso aún todavía con peores antecedentes para opacar el escándalo, como intentara el estratega Durán Barba con la táctica de candidatear a Walter Queijeiro, luego del affaire Marengo.

Límites del famosismo

No sólo el archivo complica a los famosos. También sus actos posteriores suelen tener resabios de lo ocurrido anteriormente, y tal fue el caso de Miguel Del Sel quien, aduciendo no poder separar su dudoso carácter de “cómico” de su nuevo rol como político, realizó chistes ofensivos contra el género femenino, haciendo del delselismo que casi se había quedado con la provincia de Santa Fe la experiencia que demostró los límites propios del famosismo.