inicio > Crónicas marxianas

RUIDO DE FONDO

  • un palito ortega

Crónicas marxianas

Diego Sánchez
Agrandar fuente Achicar fuente

Un Palito Ortega por cada millón de tucumanos hambreados (Añosluz) es el nombre del libro de poemas del sociólogo, escritor, editor y critico Fernando De Leonardis. Un viaje que empieza con un friso de referencias literarias -Kerouac, Cheever. Carver, Bukowski- y termina con un panteón de grandes nombres de la izquierda -Marx, Mao, Lenin, Bujarin-, girando alrededor del espiral de preguntas, teorías y contrateorías que se desprenden de una de las más célebres tesis de Louis Althusser: “La historia es un proceso sin sujetos ni fines”. “Sujetos” es lo que abunda desde el inicio. “Kerouac escribió un poema llamado Rimbaud y le dedicó otro a Ginsberg. / Ginsberg le dedicó Aullido a Kerouac. / Carver escribió un poema llamado Artaud y otro que tiene a Bukowski de protagonista. / Bukowski usó a Céline a troche y moche. / Y yo abuso de ellos. / Los cojo”, se lee en “La escritura no pide permiso”, poema que abre el volumen y que podría confundirse con un gesto performativo ante la vieja angustia de las influencias. Un sujeto activo, que busca constituir una obra. “El mundo según Cheever / según Rodrigo Fresán”, dice inmediatamente después y esa alusión burlona al epítome local del namedropping no resulta inocente. Si algo no se le puede reprochar a Un Palito Ortega por cada millón de tucumanos hambreados es que no sepa hacia dónde se dirige. Luego de colocar en una placa de petri a Bukowski y a Carver, y extraer una reflexión sobre la capacidad creadora, el tiempo y la fuerza de trabajo, -todo en la forma de un nuevo sujeto, un Frankestein de nombre “Bukover”-, el libro muta y el lenguaje poético cede a formas más cercanas al ensayo. Tras la bruma poscoital de aquel primer universo de referencias, se abre ahora una larga reflexión sobre el corpus del pensamiento y la praxis de izquierda. Como si se corriera una cortina, se revela ahí lo más sólido del libro. ¿Es la historia un proceso sin sujetos ni fines? Los nombres cambian -aparecen ahora Marx, Mao, Stalin, Fidel-, y el autor abusa de ellos -”el paternalista y homófobo Guevara”, “el jorobado publicista italiano Antonio Gramsci”, el depravado Mao que se entretiene contagiándole sífilis a las niñas chinas- para navegar sobre el río densísimo del marxismo y la Historia. El contraste que propone el título entre ese “Palito” exitoso por cada “palo” de sus coterráneos que no pudieron sortear el “determinismo histórico” es la fisura sobre la que intenta pararse este libro. Historia y sujeto. Biografía y acción. La poesía como una plataforma posible para trabajar la materialidad de otros lenguajes. El marxismo, sus formas de pensar la Historia y el accionar humano, el lugar del sujeto como un elemento constituido por los procesos históricos o, por el contrario, activo y constituyente, y la militancia de izquierda como una gran “crónica marxiana” sobre sectas y relatos especulativos que el autor cruza elocuentemente con la religión y la ciencia ficción -y el lector llega hasta ahí y no puede evitar preguntarse qué es hoy el marxismo sino un viaje ballardiano por los paisajes cavernosos de la mente y la Historia-, son, en resumen, algunas de esas materialidades que el libro intenta desarrollar.