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RUIDO DE FONDO

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  • el libro de los divanes

Yendo del diván al living

Leticia Martin
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“Con Tamara hemos compartido algunos divanes. Imagino que las impresiones de nuestras espaldas se han mezclado mientras escribíamos en el aire contra o con el eco de la voz de otra mujer”, dice María Moreno en el prólogo del nuevo poemario de Tamara Kamenszain, El libro de los divanes, para declararse después extrañamente hermanada con la autora. Junto al prólogo, la edición presenta una serie de paratextos distribuidos con meticuloso cuidado y ordena detrás del título una obra honesta y noble a la que no le sobra una sola palabra. Porque si algo hace con talento Kamenszain es enlazar los versos y encabalgarlos produciendo un género engañoso entre la narrativa y la poesía, borde que viene trabajando desde el lanzamiento de su obra reunida.

El libro de los divanes se adivina escrito a lo largo de una serie de sesiones que podrían pensarse no muy lejanas: ciertos poemas hacen referencia a la tecnología y otros temas de actualidad. Sin embargo, el pensamiento versado de Kamenszain permite ver, sumergido aunque no oculto, un recorrido más extenso. ¿Es la novela en verso de su vida o, por el contrario, un manifiesto contra la prosa poética que la ubica definitivamente del lado de la poesía? La cuestión no se dirime. Tampoco es esa la intención. Por el contrario el juego que se plantea es de apertura sobre el espiral del lenguaje “…aunque todo se repita / algo siempre va a cambiar…” Nada se quiebra ni aparece librado al azar en estos poemas. Los temas y los versos se integran sin saltos bruscos o golpes de efecto. El interés se mantiene inalterable en el secreto derramado en el diván. Todo se congrega en un fluir dentro y más allá de los capítulos, y como en un movimiento magmático de asociaciones libres, los temas construyen un significante vacío, hueco, amplio, pero a la vez lleno de tentáculos y raíces que se extienden. Podemos interpretar mucho, pero no cualquier cosa. En ese punto hace equilibrio Kamenszain. No por casualidad es tema recurrente su “estar parada en medio”. Entre un género y otro, entre un pueblo y otro, entre una Tamara y la que será.

Pero volvamos a la cuestión de la primera y la tercera persona. Cito. “Voy a terminar creyendo en el diario íntimo y la poesía / tendrá que versar sobre otros asuntos / porque hay otra línea, tiene que haber otra”. Si bien se plantea la duda sobre el relato en primera, finalmente no se descarta al diario íntimo. En ese último verso uno puede leer el deseo de que exista otra línea que no sea la del verso. Como si Kamenszain descompusiera el término “novelar” en sus dos partes: “no-velar”, y a la vez tramara secretamente escribir novelas; o se propusiera quitar velos, extirpar metáforas, construir la propia vida en una poesía nueva, límpida, coloquial y cercana.

Si la realidad no existe o “es un invento de los otros”, ¿qué verdad dice el poeta? Como señala Moreno, Kamenszain sabe que no hay otra realidad que “su novela”, o esa práctica de contar sílabas y quebrar frases en sus posibles versos. Así terminan de integrarse literatura y vida.

el libro de los divanesEl libro de los divanes

Tamara Kamenszain

Adriana Hidalgo

72 páginas

$ 134