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Nicanor Loreti

David Fernández
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Nicanor Loreti debutó en el cine con La H (2011), un documental sobre Hermética, y Diablo (2011), una comedia de acción desaforada, con un protagónico estelar de Juan Palomino. Después le llegó el turno del cine mainstream y dirigió, junto a Fabián Forte, Socios por accidente I y II (2014/2015). Sin embargo, su propuesta más audaz hasta el momento es Kryptonita, la adaptación de la novela de Leonardo Oyola que imagina un universo paralelo de Superman y sus amigos en el conurbano bonaerense. Nafta Súper, El Federico, Lady Di, Ráfaga, Faisán, Juan Raro y Cuñataí Güirá vuelan desde las páginas de Oyola hasta los fotogramas de Loreti con ternura, destreza y precisión. El director cuenta en esta entrevista cómo fue el rodaje de la película, la conformación del elenco y cuáles son sus expectativas por el estreno de Kryptonita.

Las primeras proyecciones fueron en el Festival de Cine de Mar del Plata, todas a sala llena. ¿Cómo fue la experiencia de ver la película en el festival?

Es un poco lo que soñás siempre. Un poco de expectativa sabíamos que había, porque es el Festival de Mar del Plata y Diablo ya había ganado ahí en 2011 en la Competencia Argentina. Igualmente no esperábamos lo que pasó, que superó todo. Sobre todo por la respuesta del público. Que vaya mucha gente está buenísimo. Tuvo una respuesta muy positiva. Hubo funciones con 600 personas en el Ambassador, una de las salas más grandes. Es difícil cuando te mandan a una sala así, pensás “va a haber lugares vacíos”. Quería pasarla en Mar del Plata, por todo lo que significa el festival para mí. Ganar hace cuatro años fue un empujón re copado para seguir filmando. Poder volver valió un montón, más allá de ganar o no ganar.

En Mar del Plata, por la alegría del elenco y la reacción del público, parecía que la película había superado sus expectativas.

En un punto fue así, y está buenísimo. También te pone mucha presión, pensás: “¿ahora qué va a pasar?”. Creo que algo bueno que pasó, que nos deja satisfechos a todos, fue que logramos la película que pensábamos que tenía que ser. Para mí era importante que todos los actores, por el compromiso que pusieron, dijeran: “estuve acá, qué bueno”, y no que se sintieran decepcionados.

¿En qué momento se te ocurrió filmar la novela de Oyola?

Estaba leyendo el libro y ya lo quería filmar. Igual es algo normal con la mayoría de los libros de Leonardo. Creo que todos sus libros son películas. Ojalá esto abra la puerta a que vengan otros tipos o gente con otros recursos para que puedan adaptar otro. El que los agarre va a ser un afortunado.

¿Cómo fue el rodaje de Kryptonita? ¿Cómo armaste el equipo de trabajo?

La película se filmó en cinco semanas, casi siempre de noche. Eso te da algunas horas menos de rodaje. Entonces, ensayamos bastante con Paula Manzone, que fue la coach. Laburamos mucho con ella y cuando entramos al set muchas partes las sacamos en una toma. Eso es algo que me permitió poder meterle el ritmo que tiene la película. Además, teníamos un equipo recontra activo, con mucha gente que viene de la absoluta guerrilla del cine. Catalina Oliva, la directora de arte, empezó a filmar con Ramiro García Bogliano en Habitaciones para Turistas (2004), una película muy independiente. Pensaba en quién podría exprimir el presupuesto que teníamos, la llamé y fueron todas soluciones. Con Mariano Suárez, el director de fotografía, fue igual. Si vos traés gente acostumbrada a otro tipo de cine, se quieren matar. Un gran acierto fue Mariano Benayón, que hizo el main painting, todos esos fondos tipo Sin City, que están en los flashbacks. Sabíamos que si se estrena la película y después Star Wars, hay que tener algo que se la banque. No que sea como Star Wars, sino con una estética que funcione al lado de esa otra. Cuando Mariano me dijo que sí, ya sabía que eso iba a funcionar. Ahí ya nos dio la tranquilidad para filmar con pantalla verde y ponerle atrás lo que queramos.

El elenco de Kryptonita es de primera categoría, pero uno de los actores es una sorpresa: Carca. ¿A quién se le ocurrió para que interprete a Juan Raro?

Ese fui yo. Fue una locura que se me ocurrió un día. Y estuvo perfecto en el papel. Era algo que podía hacer un no actor. De todas maneras, a mí me sorprende lo que hizo. Era un riesgo, pero desde que dijo que lo quería hacer, sabía que se iba a poder. Se lo dije a Jimena Monteoliva, la productora, y ella lo consiguió. Como también le dije: “Quiero a Pablo Rago, conseguilo”. Y así fuimos armando el elenco. El único caso donde me pidieron el papel fue el de Lautaro Delgado. Yo quería que sea el médico, al principio, cuando presenté el guión al INCAA. Y él me dijo: “No, te hago de Lady Di, dame ese papel, la voy a romper”. Y es increíble lo que hace, porque era un papel donde no sabía a quién llamar.

Da la sensación de que armaron un grupo perfecto, entre el equipo técnico y el elenco.

Es un grupo impagable. El reparto es una locura, que vos lo ves en cualquier película argentina y decís: “ah, mirá el reparto que armaron”. También es increíble lo que hace Susana Varela. Yo la había visto en Elefante Blanco y en un corto que se llama Coral. Me acuerdo de esa escena con Darín arrastrando a un chabón en una carretilla y se lo lleva a la mina más pesada de todas, que era Susana, y dije: “tenemos que agarrar a esta mujer, con esa presencia, para darle un personaje conmovedor”.

nicanor loretiEl protagonista que tenías pensado era otro, ¿cómo llegó Diego Velázquez a interpretar el papel del doctor?

El protagonista no era Diego Velázquez, iba a ser Esteban Lamothe, pero no pudo hacer la película, aunque quedó todo bien y le dije que quería que estuviera igual. Entonces, tiene un cameo junto con Leo Oyola. Velázquez entró poco antes del rodaje y fue la salvación. No tenía protagonista, y de repente llegó él, uno de los mejores actores de su generación. Yo pensaba a quién poner, que todos estos monstruos no lo pasen por arriba y sea una sombra detrás de Palomino, Rago, Vázquez, Delgado. Son todos tipos con una personalidad gigante. Entonces, pensaba a quién podía poner ahí y que todavía se pudiera lucir. Y Velázquez fue perfecto.

¿Qué diferencia hay en dirigir producciones más grandes, como las dos Socios por accidente, y películas más independientes, como Kryptonita?

Aprendí mucho acerca de cómo resolver un montón de cosas que me permitieron hacer Kryptonita como yo quería. En el cine, cuanto más vas filmando, más vas aprendiendo a que lo que salga en la pantalla sea lo que vos tenías en mente. Hacés tu primer corto y en tu cabeza sos Orson Welles, pero cuando lo ves es una porquería. Diablo es una película que me gusta mucho y siento muy personal, pero en varios factores (más en los visuales) no es lo que quería hacer para mi cuarta película. En Diablo hay cosas que son muy de primera película. Cosas resueltas en mucho plano secuencia, basado en los actores y no tanto en la cámara más “canchera”. En las dos Socios por accidente fuimos probando muchas cosas con Fabián Forte, filmar de una manera más clásica o más con cámara en mano, para ver qué estética iba funcionando. Y sobre todo en la segunda parte, donde hicimos lo que se nos cantaba, como la cámara agarrada a una rueda del auto o a un camión de basura, tirándole bolsas a José María (Listorti). Nos dieron esa libertad visual. Al probar todas esas cosas, y ver que funcionaban, lo pude aplicar a Kryptonita.

En Kryptonita hay mucha cámara en mano, una estética que va muy bien con la película.

El 80% de Kryptonita es cámara en mano. Fue una estética que tomé de Protegiendo al enemigo (Safe House, 2012), una película con Denzel Washington, dirigida por Daniel Espinosa, que filma muy bien. Lo que él hizo fue tomar la estética de La supremacía Bourne y elevarla a la quinta potencia, con un color súper contrastado. Cuando vi esa película pensé “se puede hacer Man of Steel pero urbano”. Entonces, como en Socios por accidente nos funcionaron las escenas que filmamos así, dije: “voy a filmar así toda la película”. Y sabía que iba a funcionar porque lo hice antes. Son cosas que te da la experiencia.

naftasuperSe dice que algún productor quiso modificar el guión y te ofreció hacer una guerra entre bandas de cumbia, en lugar de ladrones versus policías. ¿Qué hay de cierto en eso?

Hay leyendas urbanas al respecto. Yo me junté con distintos productores y hubo diversas propuestas para hacer que la película “funcionara”. Hubo propuestas para cambiar un montón de cosas, y en un momento con Jimena dijimos que teníamos que atenernos al proyecto original, porque si no podríamos terminar haciendo cualquier cosa. Y ni siquiera nos iba a dar una mejor película o más popular. Dijimos: “ya está, nos quedamos acá”. Tenemos estos actores, es este el guión y vamos a llevarlo hasta las últimas consecuencias, y esa fue la película que se filmó. También fue muy importante Alejandro De Grazia, de la distribuidora Energía, que apostó a Kryptonita antes de filmar la película. Eso no pasa nunca acá, excepto que seas Relatos Salvajes, donde la distribuidora viene pegada con el proyecto. Tenés que ir con la película terminada, que la vean y que te digan sí o no. Alejandro vio el reparto, le conté de qué se trataba y me dijo “la quiero ya”.

¿Qué es lo que te hace sentir más orgulloso de Kryptonita?

Me hace sentir orgulloso que Kryptonita es la película que queríamos que sea. Que cuando la estábamos haciendo terminó siendo la película que imaginábamos. Yo la soñé con esa banda sonora tipo John Carpenter y vino Darío George e hizo esa música parecida a Tangerine Dream y quedó increíble. Entonces, al ver lo que tenías en tu mente en la pantalla, ya como director te sentís súper realizado, aunque vengan después y te digan “una estrella, no me gusta”.

¿Cómo pensás que va a ser la recepción de la película?

Sentimos que a mucha gente le llega la película, aunque no sea del palo, aunque no le gusten los cómics, creo que porque la propuesta misma funciona. Pienso que es rarísima y mucha gente va a decir: “¿en dónde me metí?”, pero no creo que nadie salga decepcionado. Quizás vas a ver una cosa y terminás viendo algo totalmente distinto, que te mete en un mundo que igual te descoloca, como pasa con la novela. Creo que transmite lo mismo que el libro, que te mete en un planeta diferente. Espero que la gente la vaya a ver, que despierte un interés. Queremos que funcione porque abre las puertas a un montón de otras películas de este estilo. Y no hablo solo del cine de género, sino de películas con cierto tipo de riesgo. Creo que, como público argentino, es algo que nos merecemos.