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Apuntes sobre un cambio

Ni a Palos
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Pasaron los primeros treinta días del nuevo gobierno. Un mes intenso, que no delegó en el paso apelmazado del tiempo las principales señales de vida, sino que concentró todo en el inicio: fin del cepo, despidos, ajustes en la economía, deuda, medios de comunicación, todo lo que pasó en este comienzo de la administración Macri ya permite reflexionar sobre el presente, el futuro y también, por qué no, el pasado reciente. Lo que sigue es una serie de notas sobre la Argentina cambiada: los triunfos y problemas de la economía macrista, el nuevo Estado, el revanchismo político y la pulsión oculta de los argentinos por la cacería, el devenir del kirchnerismo versión plaza, las posibles razones por las que después de doce años de “empoderamiento” Cambiemos pudo “ir por todo”, y todas las preguntas que configuran el comienzo de este nuevo ciclo.

La economía cambiada: oshismo sindical, expectativismo gerencial y ¿liberal-desarrollismo?

Por Manuel Gonzalo | @manolo_gonzalo*

El tiempo coyuntural, más aún en una Argentina que en pocos años pasó del Cristina Eterna al desplazamiento del peronismo del gobierno tanto nacional como de los principales centros urbanos del país, tiene más de ficción futurista que de apego por la realidad. No obstante, en economía algunas variables presentan una causalidad que puede intentar ser desovillada.

En una primera lectura, entre decretos ni necesarios ni urgentes, despidos estigmatizantes y la road movie de los hermanos Lanatta, la salida del cepo aparece como uno de los mayores logros de la gestión Cambiemos. No obstante, al desglosar un poco el análisis aparecen una serie de mediaciones estadísticas, temporales, y los perdedores y ganadores de siempre.

Cabe marcar que se trató de una de las devaluaciones más anunciadas de la historia argentina, cuando ya en período de ballotage el equipo económico de Cambiemos anunció la futura liberación del cepo y un dólar a 15 pesos. En este contexto, las expectativas empresarias actuaron en consecuencia y ajustaron precios, aún antes de que la devaluación fuese un hecho. Eso, sumado paradójicamente a la debilidad de las estadísticas públicas y la posterior declaración de la emergencia estadística, juegan a favor del equipo económico en relación a la medición del famoso path trough de cara al 2016, es decir, el impacto de la liberación cambiaria sobre los precios. En términos temporales, la velocidad de la recuperación salarial comenzará a jugarse recién en las paritarias de marzo. Por las dudas, Prat Gay ya le anunció a los gremios que hagan su trade-off entre empleos y salarios. En otras palabras, que el ajuste se hará o por precios (salarios) o por cantidad (empleo). Los despidos en el sector público parecen querer marcar la cancha. Llama la atención la pasividad gremial al respecto.

Entre los ganadores, es decir los sectores ligados a la producción transable, los exportadores agrícolas comenzaron a liquidar a un ritmo menor al esperado, a pesar de haber recibido además el incentivo de la eliminación y/o reducción de las retenciones. Por otro lado, aún no está claro hasta qué punto fue abierta la importación, la cual causará una disminución en el saldo de dólares y un impacto en los precios internos debido a la nueva cotización del dólar. A su vez, la fuerte suba de las tasas de interés jugó un papel relevante para evitar la suba del dólar, a pesar de tener un efecto contractivo e implicar una transferencia directa hacia el sector financiero. Un punto a destacar es que, hasta el momento, si bien se dieron claras señales de un retorno al mercado financiero, no se recurrió al endeudamiento externo para financiar la salida del cepo.

En términos más estructurales, el guiño a las expectativas gerenciales, materializado incluso a través de la llegada al Estado de diferentes gerentes de empresas trasnacionales, podrá dar un aire inicial al planteo de Cambiemos, que deberá materializarse posteriormente en un aumento tanto en la demanda como en la tasa de retorno. Esto es, el expectativismo tiene un límite real que se irá midiendo -y exigiendo- con el correr del año, dependiendo de lo que suceda con el nivel de actividad económica. Así, aún no están claros cuáles serán los factores de tendencia que impulsarán el crecimiento, dado el ajuste en la masa salarial -sin contar aún el ajuste de tarifas.

En el mejor escenario, de imponerse dentro de Cambiemos una visión liberal-desarrollista “a la” Frigerio, digamos, se intentará compensar la caída de consumo con mayores exportaciones -aunque es incierto el grado de esta compensación-, evitando ajustes kamikazes “a la” Espert en materia fiscal, impulsando sectores post-industriales -servicios principalmente- en materia productiva y recurriendo al financiamiento externo para financiar inversiones en infraestructura, energía, minería y crédito hipotecario. Este paquete no es ni simple ni inmediato. El mundo en 2016 está más complejo que en la década pasada: China desacelerada, Europa aún en su largo letargo y en Estados Unidos se prevé un aumento en la tasa de interés que afectará directamente a los países emergentes. Cambiemos intentará superar estos obstáculos a través de un realineamiento con el estado norteamericano y con la Unión Europea, con el objetivo de abrir mercados externos -e internos- y recibir financiamiento externo. En principio, nada dice que esta estrategia, optimista, esté condenada al fracaso. No obstante, deberá surfear la conflictividad laboral que -esperemos- aparezca en estos primeros meses del año, conseguir efectivamente el financiamiento externo y superar las propias limitaciones de su team leader.

*Economista. UNGS-UFRJ

la plata represiónLa cacería

Por Esteban De Gori | @edegori

“Recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Depresión es cuando tú pierdes el tuyo. Recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo”. Ronald Reagan

La historia política de nuestro país está atravesada por la férrea lucha por el poder, la negociación, la venganza y la cacería. La Argentina es un Coliseo romano donde los actores políticos y económicos se despedazan. Se llevan puestas instituciones, leyes y conquistas. Al tiempo erigen otras buscando la pax social. Desde el inicio de la democracia todos los gobiernos fueron puntos de partida. No hay lugar para continuidades grises. El peronismo y sus renovaciones son el mejor ejemplo de esto. Un refundacionalismo permanente y carnívoro, tan posmoderno que no soporta en su memoria RAM a viejos líderes, gestas y símbolos. Hoy Perón no es nada. Todos inauguraron el poder -de alguna manera- para deshacerse de los gobernantes anteriores. Nuestro país es un país de novedades. Solo por épocas este territorio, sus actores institucionales y sus fuerzas políticas parecen gobernables y compenetradas con el Estado. Por momentos, dudamos que esto pueda mantenerse. Tres tipos en fuga y policías cómplices te pueden desequilibrar algunas ideas sobre la estatalidad y convertirse -casi en una operación hollywoodense- en personajes similares al Chapo Guzmán o Totó Riina. Pero no hay novedad sin fragilidades y ni crisis anteriores. Nadie erosiona tan rápido y con cierta legitimidad algunas instituciones si estas no estuvieran atravesadas por un conjunto de ficciones políticas frágiles o en constante disputa. El castillo de naipes -tan discutido, tan parapetado- se cayó rápidamente. El lazo político contemporáneo está demasiado resquebrajado y sinuoso para pensar en garantías continuadas de adhesión. El llamado “cepo” no suscitó catástrofes y la única gran estatua del kirchnerismo -el AFSCA- fue sitiada sin grandes masas en la calle exigiendo su restitución. Un par de jueces y DNU’s la voltearon. Allí donde avanzó el macrismo fueron zonas donde el kirchnerismo encontraba mayores insuficiencias o debilidades. Las palabras que recogieron en la intimidad del timbre y un afán que busca desmalezar ideológicamente la vida política orientaron la venganza social. Hiperrealista, sin grandes alocuciones. Una venganza que -en estas primeras semanas- encierra cierta legitimidad. Eso es lo inquietante. Tipos que se alegran que despidan a otros, creyendo que en realidad pierden una cuota de poder y no su salario. Avalan DNU’s como atajos para borrar memorias anteriores. Usan FB y Twitter para publicitar su goce particular. No se esconden. El closet político is open. El kirchnerismo dejó a su paso microvenganzas en suspenso. Sus tensiones con el sindicalismo, con ciertos grupos mediáticos, con viejos empleados estatales, con intendentes y gobernadores propios, etc. Un día perdés y todo eso se desata y no hay humanismo que rescate a las biografías. Muchos se vuelven espectadores del descalabro de otros. El Estado entra en suspenso como garantías y derechos y se introduce los intereses de la facción. La política es ofrecer venganza a los que se sintieron destratados (actores políticos y económicos). Es otorgar una dosis de cierto placer a ciertos caprichos sociales. Macri es el vengador de hombres y mujeres solas (individualistas) a quienes les fastidia la política y que desean propinarle una patada al kirchnerismo y, a su vez, de un conglomerado de grupos económicos decididos a ampliar sus rentabilidades. La revancha también construye identidad política, delinea un estilo de liderazgo. Macri es sociológicamente el “jefe” de una subjetividad de época. Una volátil, individualista y resquebrajada, pero que muere por rentabilidad.

Luego de la revancha, de la cacería, de la devaluación y del ajuste político Cambiemos espera que se abra la alameda de la “felicidad”. ¿Cuál es el límite de la revancha y la cacería? Si éstas ocupan toda la gobernabilidad esta puede resquebrarse y el macrismo puede enfrentarse a graves problemas antes de tiempo. Como indicaba Macbeth de sus adversarios, si el Gobierno Nacional se equivoca puede escuchar rápido los ruidos de esa “selva que viene marchando”, el precio de la agresión a veces puede ser mayor al imaginado. El que gobierna lo hace con el miedo a la venganza del otro (en este caso, del peronismo, de lo que quede de él o de una fantasmagoría). En este contexto, nadie parece tomarse en serio que la “revolución de la alegría” integra un término de “punto cero”. Encierra una palabra donde el trastrocamiento y la violencia integran su universo de sentidos. El vocablo revolución no pertenece solo al tesoro de hombres de izquierda, sino de neoconservadores decididos a poner las cosas en su lugar y dar rienda suelta a un mundo desigual y jerárquico. Muchos votantes decidieron avalar este orden, pero no en un nombre de un universo de concepciones sustanciales al modo del cowboy Reagan, sino de discursos que rechazan el modus lexical de la política. Ahora bien, el desmalezamiento ideológico puede ser un rechazo a la hiperpolitización del kirchnerismo o un lejanía comprensiva de la densidad de lo político. Cuestión que puede condenar al macrismo a cierto amateurismo. Nadie puede sostenerse por mucho tiempo en la revancha y en la cacería. Eso es solo para las series.

plaza vhmEl kirchnerismo contado a través de sus plazas

Por Santiago Costa | @san2011costa*

¿Por qué existe esta sensación en el aire de que a pesar de doce años de kirchnerismo, de “empoderamiento” del campo nacional y popular, Cambiemos tiene esta pujanza para desarticular conquistas como si hubiesen sido construidas sobre la arena? La respuesta parcial se encuentra en la historia del kirchnerismo a través de sus plazas y las alianzas que lo sustentaban.

Presidente gracias a un vacío de poder y el colapso de un bipartidismo amorfo, Néstor se alió como representante de la liga de gobernadores con el PJ bonaerense, condición necesaria pero no suficiente para gobernar. Sumó su audacia para reconstruir con iniciativa política la autoridad presidencial de un país presidencialista. Era un peronista que no cantaba la marcha. La primera plaza del kirchnerismo fue el 25 de mayo de 2006, en ella estaban los intendentes del conurbano de un lado, la CGT amortiguando en medio y los movimientos sociales del otro, “invitados”. El blanqueo a cal lo aportaba el movimiento de derechos humanos, figuras del progresismo antimenemista.

Con la victoria sobre el duhaldismo -amnistía y absorción de terceras líneas mediante- y la intervención federal de hecho de la PBA que siguió, el ímpetu transformador del kirchnerismo se amesetó. Se recuerda la campaña insulsa de 2007, la fusión de Cablevisión y Multicanal.

Un día Losteau sacó mal la cuenta y explotó el conflicto con el campo. Se plasmó la estructura de alianzas adversaria: agroexportadores, clases medias urbanas, medios concentrados. Esa fue la partida de nacimiento del kirchnerismo como identidad política, pero muchos vieron con el tiempo que “se tensó la cuerda de más”.

Ese conflicto provocó una fractura en el PJ-CGT que en sus orígenes se vio positiva: salen Barrionuevo-Momo, entran Yasky-Moyano. Se activó la juventud de la clase media y se puso en valor la alianza con los sectores populares. Los blogueros fueron importantes, más lo fueron los Camioneros en Ceibas.

A la derrota política aplastante, Néstor retrucó con una batería de medidas que golpeó el centro de gravedad del adversario, favoreciendo sectores populares y re-enamorando sectores medios. Su muerte implicó el blindaje político de Cristina y el 54%, que en un principio fue valioso, pero a la larga fue dañino. Mutaron las alianzas, la composición de las plazas. El ingreso de la juventud como actor político, cuyo máximo hito fue la alianza La Cámpora-Juventud Sindical, desplazó a sectores sindicales, socios con capital político propio. Los ex piqueteros mutaron en empleados, la juventud en empleada del mes y gerente general. Cristina disciplinó a los gobernadores e intendentes a un nivel que no se condice con la imagen de Néstor inaugurando el Instituto Gestar. Se canceló el diálogo y la contención política. Ese es el castillo de arena que está cediendo.

El peronismo le creyó a Cristina que iba a jugar a fondo con Scioli, reteniendo una cuota de poder institucional valiosa. No lo dejó diferenciarse, aportar esa cuota de cambio. Allí quedó evidenciada la falta de contención política, este sálvese quién pueda que aprovecha Cambiemos.

Macri tiene potestades legítimas que otorga ser gobierno, logró mayoría. En un país federal, sin mayoría legislativa se es un gobierno débil. La resistencia con negociación la protagonizarán sindicatos y gobernadores y el kirchnerismo corre peligro de aislarse, como lo indican sus plazas actuales, protagonizadas por Víctor Hugo, Sabbatella y Kicillof, sin representatividad electoral. El escenario político-institucional es tripartito. El desafío de Cambiemos es mantenerse unido y lograr gobernabilidad negociando con el peronismo, que tiene a Massa jugando a ser el fiel de la balanza política, y un PJ que no se siente contenido en el kirchnerismo, aunque éste sea factor fundamental de él. Para no aislarse, el kirchnerismo debe nacionalizar su componente progresista, peronizarlo sin dejar que el aliado conduzca simbólicamente. Contener es la tarea para reconstruir una mayoría, una canción con todos. Más vale tarde que nunca.

*Politólogo | conducirespersuadir.blogspot.com.ar