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ESTEREOTIPOS

El que mete la medialuna adentro del café con leche

Ni a Palos
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También le pone papas fritas al paty.

Y palitos salados a la pizza.

Está, mínimo, diez kilitos arriba.

En extremos de asquerosidad puede meter el pan con manteca en el café con leche.

Y disfrutar viendo el reflejo de la grasa de la manteca en la superficie de la tasa.

Le pone mayonesa a todo.

Se baja la panera en los restaurant mucho antes de que llegue la comida.

Después le pide al mozo que le traiga más pan, y se lo baja inmediatamente.

Toma mucha Coca.

Dice que no hay como la pizza fría el domingo a la mañana, obviamente, con un buen café con leche.

Mira carreras de autos.

Hace muchas migas cuando come.

Puede, incluso, hacer bastante ruido cuando mastica.

Hace chistes escatológicos.

Pude parecer un poquitín sucio, incluso si está recién bañado.

Si tiene perro, duerme con él.

Hace ruido intencional cuando toma sopa.

Le pone mucho queso a los fideos.

Es el que pide helado cuando termina el asado.

No como nunca menos de ½ kilo.

Es el que come «un tirita fría de vacío, de postre» después del helado.

Tiene una justificación ideológica, fundada en el relativismo cultural, para eructar después de comer.

Es fanático de las hamburguesas con huevo, panceta, lechuga, tomate, chedar, pepinos, mayonesa, Ketchup, etc.

Cuando veranea solo va a hoteles que tengan desayuno americano.

Le encanta contar, cuando vuelve, cómo morfaba tocino con café en ese hotel.

Sólo mira fútbol, el resto de los deportes los considera «de putos».

Considera empanadas sólo a las de carne.

El resto cae en la misma clasificación que quienes no miran sólo fútbol.

Es, claro, un toque homofóbico.

Es fierrero.

Y misógino.

Va a trabajar con camisa de mangas cortas y corbata.

Suele estar empapado en sudor.

Por alguna razón siempre anda paspado.

 

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